Perspectiva Mensual Septiembre 2021

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ECONOMÍA
A nivel global, la mayoría de los datos económicos se han ubicado cerca de las expectativas y en algunos casos por debajo. Si bien esto no implica un freno en la recuperación, sí sugiere que la economía podría crecer a tasas moderadas durante los próximos meses. El repunte en los casos de COVID-19 representa un riesgo a la baja para el crecimiento. Por otra parte, dicho repunte podría pesar más sobre las perspectivas inflacionarias debido a su impacto negativo sobre las condiciones de oferta.
Una nueva disrupción en la cadena global de suministros afecta a la industria global. El efecto es más notorio en Asia, donde el repunte de casos de COVID-19 ha generado el restablecimiento de restricciones a la movilidad. El PMI manufacturero de China volvió a caer en agosto y el correspondiente a Japón también retrocedió. Aunque ambos índices se mantienen por encima de los 50 puntos (nivel consistente con una expansión de la actividad), su comportamiento reciente sugiere tasas de crecimiento modestas en la región asiática. En el mundo occidental la historia no es distinta. Los PMI manufactureros de la Eurozona y Estados Unidos también han caído recientemente. De hecho, el deterioro ha sido más marcado en el PMI de servicios norteamericano.
En Estados Unidos, la creación de empleos se ha ubicado por debajo de lo esperado. El gasto en consumo personal y la actividad residencial también han sorprendido a la baja. Las ventas al menudeo y la producción industrial tampoco han sido la excepción. A pesar de lo anterior, el que los indicadores dejen de sorprender positivamente como lo hicieron en las primeras etapas de la recuperación no implica que ésta se ha frenado. Aunque algunos indicadores sorprendan negativamente (tal y como ha ocurrido recientemente), no se puede hablar de un cambio de tendencia.
La economía de Estados Unidos se recuperará este año de la caída generada por la pandemia (6.5% estimado INVEX) y en 2022 el crecimiento será sólido (3.5% estimado). De igual forma, no se debe pensar que la FED adoptará nuevamente una postura laxa, o que el Gobierno volverá a repartir cheques directos a los beneficiarios, por el simple hecho que los indicadores sorprendan a la baja. Lo único que hay que tener en mente es que ya entramos a una etapa de crecimiento más normal. Algo similar a lo que se vivía antes de la pandemia.
Llama la atención que la interrupción en cadenas globales de suministros, el cierre de puertos marítimos y los retrasos en la distribución de bienes intermedios utilizados en la producción a causa del repunte de la variante delta en Asia ejercen presión sobre los costos y por ende, sobre la inflación. Si a lo anterior se suman precios de materias primas que no descienden y conflictos geopolíticos en Medio Oriente que pudieran influir sobre las cotizaciones de petróleo o gas, es probable que la inflación no ceda pronto.
Por otra parte, es importante destacar que, a pesar de observar niveles elevados de inflación durante los siguientes meses, la Reserva Federal no endurecerá su postura monetaria. La inflación de Estados Unidos podría ubicarse alrededor de 5.0% este año.
El crecimiento en México no sólo se beneficiará por la actividad externa. Como lo hemos mencionado en diversas publicaciones, las perspectivas para el consumo han mejorado ante avances paulatinos del empleo y del proceso de vacunación. La reactivación del sector de servicios continuará, y más si las autoridades no restringen la actividad como ocurrió en las primeras etapas de la contingencia sanitaria. La evolución de la inflación en el país también dependerá de los acontecimientos globales; no obstante, sí habrá presión alcista por la recuperación de los sectores más golpeados por la pandemia, sobre todo servicios. Nuestros estimados para el crecimiento del PIB de México en 2021 y 2022 se mantienen en 6.3% y 3.0%. Los correspondientes a inflación se ubican en 5.8% y 3.7%, respectivamente.
Aguardamos la propuesta de Paquete Económico 2022 que se someterá al Congreso de la Unión este mes. En particular, será importante analizar cualquier cambio al esquema tributario vigente en un entorno de bajo crecimiento económico. En lugar de un incremento en impuestos, esperaríamos más bien medidas que fortalezcan el combate a la evasión y simplificaciones administrativas.
TASAS Y TIPO DE CAMBIO
En la reunión de banqueros centrales de Jackson Hole, Wyoming, el Presidente de la FED dio señales de cuándo empezaría la FED a disminuir de recompra de bonos; sin embargo, mencionó que esto no está relacionado con inicio de un ciclo de alza de tasas. Esperamos estabilidad en las tasas. En México, el Banco de México volvió a subir la tasa de referencia de política monetaria en 25 puntos base para dejarla en 4.5%. Nuestra perspectiva es que la suban hasta el 5.0% al cierre del año .
En la reunión de banqueros centrales de Jackson Hole, el Presidente de la FED estableció un panorama de cuándo empezará la FED a disminuir la recompra de bonos que hace, proceso conocido como “tapering”. Estimamos que tal evento sucederá en este mismo año, aunque en montos pequeños. Asimismo, se aclaró que el inicio del ciclo de alza de tasas aun luce lejano, lo que denota que la Reserva Federal tiene el propósito de no violentar los precios en los mercados financieros en general, ni afectar el proceso de recuperación de la economía y el empleo. Hasta ahora la expectativa por parte de los miembros de la FED de un primer movimiento de alza se mantiene hasta 2023.
La inflación sigue enmarcada en niveles relativamente altos, pero debido a factores relacionados con los problemas en las cadenas de suministro en el sector industrial a nivel global, así como altos precios de insumos y energéticos. En general, la expectativa de la FED, que el mercado aún valida, es que estos efectos se vayan diluyendo y permitan la desaceleración del incremento en los precios al consumidor. Sin embargo, el riesgo de una mayor persistencia en el tiempo de las presiones inflacionarias se mantiene, sobre todo por un ritmo de recuperación que seguirá apoyado por un gasto público importante y el escenario de mayores precios al productor.
Como resultado, las tasas de interés de los bonos del Tesoro de largo plazo observaron un comportamiento lateral dentro de un rango de operación entre el 1.15% a 1.35% durante el mes de agosto, con un cierre para el vencimiento de 10 años por debajo del 1.30%. La falta de concordancia con el entorno de crecimiento robusto e inflación alta es resultado del exceso de liquidez inyectado por la FED que consideramos continuará a pesar de la disminución en el ritmo de recompras de bonos. Consideramos que en el corto plazo continúen veremos un comportamiento lateral de las tasas en el futuro previsible.
En México, el Banco de México volvió a subir la tasa de referencia de política monetaria en la reunión celebrada el mes que recién terminó y la incrementó en 25 puntos base para dejarla en 4.5%. Nuestra perspectiva es que la suban hasta el 5.0% al cierre del año. La decisión divida entre los miembros de la Junta de Gobierno del Banxico se mantendrá y las próximas decisiones serán dependientes de los datos de inflación, la cual se moderó durante la primera quincena de agosto de 5.86% a 5.58% en el índice general por la imposición de precios máximos en la cotización del Gas LP; sin embargo, en el rubro subyacente se mantiene lejos de bajar y pasó de 4.68% a 4.78%, ante las presiones en los dos componentes: servicios y mercancías. El riesgo de la persistencia en las presiones inflacionarias es la contaminación de las expectativas de corto y mediano plazo; así como la contaminación en el proceso de la formación de precios en la economía. Por lo tanto, para contenerlas Banco de México debe continuar con el ciclo de alza de tasas.
A pesar de esto contexto de riesgo, la parte corta y media de la curva de tasas de interés de los Mbonos se relajó, dado un entorno más claro con respecto a las tasas en el exterior y la baja en la inflación general a nivel local. En la parte de largo plazo, el vencimiento de 10 años continuó en un comportamiento lateral entre 6.90% y 7.05%. En el contexto de la curva en su conjunto no podemos eliminar la expectativa de nuevos episodios de presión, ante el contexto de la presentación del presupuesto fiscal para el 2022, una nueva reunión de la FED y la oficialización del inicio de la disminución de inyección de liquidez, entre otros factores.
El dólar operó la primera parte del mes en el rango de los $19.80 y los $20.10 pesos; sin embargo, para el resto de agosto se rompió el máximo y llegó a tocar niveles máximo alrededor del $20.40 por dólar, aunque al final regresó hacia niveles de $20.05 pesos por dólar. El mercado local volvió a registrar flujos de salida inversiones de cartera en bonos gubernamentales y ya acumula más de $200 mil millones de pesos en lo que va del año; las ventas de posiciones durante el mes se debieron en gran parte por un entorno incierto por la pandemia a nivel global y eventos geopolíticos, como la situación en Afganistán. A pesar de lo anterior, el peso tiene cierta estabilidad anclada por el alto flujo de remesas, así como el comportamiento favorable de la balanza comercial.
Nuestra perspectiva para el dólar dado un panorama ligeramente más complaciente de la política monetaria de los Estados Unidos, y con un proceso de incremento en la tasa de referencia local, es que en el futuro previsible el tipo de cambio volverá al rango que ha observado en los últimos meses.
BOLSAS
El apetito por activos de riesgo continúa, con diversos referentes en máximos históricos. El balance se inclina una vez más en la percepción respecto a que prevalecerá un entorno favorable de buenos resultados corporativos y una paulatina retirada de estímulos monetarios. Sin embargo, esta ecuación luce frágil a la espera de que se normalicen los efectos de la pandemia por COVID-19 y las externalidades que ha generado. El referente mexicano ha destacado por su desempeño positivo y se sostiene en niveles no vistos anteriormente.
En agosto, el índice global MSCI que incluye mercados emergentes (ACWI) subió 2.4%, su mejor resultado mensual desde abril. Los sectores de tecnología y el financiero destacaron al alza nuevamente al ganar cerca de 4.0%, con ello se mantienen como los sectores con el mejor rendimiento al avanzar casi 20.0% en este año.
En EE.UU., el S&P 500 y el Nasdaq subieron 2.9% y 4.0%, respectivamente; ambos tocaron máximos históricos en el mes. El Stoxx Europe 600 ganó 2.0%. En contraste, el Hang Seng perdió (-) 0.3% al persistir las preocupaciones por la mayor regulación en China; cae (-) 5.0% en el año, desafiando pronósticos que lo fijaban como uno de los mercados con el mejor rendimiento esperado por la velocidad en la recuperación.
Poco ha cambiado en la percepción de los inversionistas. A pesar de experimentar ajustes, estos rápidamente se ven como una oportunidad para entrar nuevamente al mercado. Los mensajes recientes de la FED confirman que el retiro estímulos comenzará pronto, pero un alza en tasas de interés de referencia no forma parte de la agenda en los próximos meses. Esto, sumado a expectativas favorables en los resultados de las empresas, que se sostienen a pesar de las presiones en los costos de materias primas, sirve de soporte para las bolsas.
La pregunta evidente es ¿cuánto más podrán dar los índices este año? Los niveles parecen demasiado elevados. Sin duda hemos vivido por varios meses con la distorsión de una política monetaria que apoya a las bolsas, al mismo tiempo que los resultados de las empresas son sobresalientes. Y, aunque ambos aspectos deberían normalizarse, tanto por una economía que requerirá menos estímulos, como por resultados corporativos que ya no tendrán las sencillas bases de 2020 cuando se paralizó la actividad, no parece que esto ocurra en el corto plazo, y, por lo tanto, no existen demasiados elementos para pensar en que cambiará la retórica de los inversionistas en los próximos meses.
En agosto, seis casas de bolsa mejoraron sus estimaciones para cierre de año del S&P 500, la mediana del consenso de Bloomberg se ubica ahora en 4,400 unidades (vs. 4,523 actual). Con ello, los analistas, en su mayoría, siguen viendo una consolidación en estos niveles.
México luce sorprendente, el S&PBMV IPC avanzó en agosto 4.8%, apoyado por el avance de emisoras con importante peso, como AMX que ganó 18.5% en el mes. El referencial acumula una ganancia anual de 21.0%, este apunta a ser el mejor año desde 2009.
Es cierto que el escenario local ha mejorado y se disipan riesgos, además que el alza en tasas de interés de Banxico se espera a un ritmo moderado que no presione demasiado a las valuaciones. Sin embargo, nos parece que el movimiento amerita cautela y, de momento, no vemos elementos suficientes para ser mucho más optimistas en lo que resta del año. Reiteramos nuestra expectativa de cierre de 2021 en 51,500 unidades.
Declaraciones
La información contenida en este reporte proviene de fuentes consideradas como fidedignas, sin embargo no se considera completa y su precisión no es garantía, ni representa una sugerencia para las decisiones en materia de inversión. Ni el presente documento, ni su contenido, constituyen una oferta, invitación o solicitud de compra o suscripción de valores o de otros instrumentos o de realización o cancelación de inversiones, ni pueden servir de base para ningún contrato, compromiso o decisión de ningún tipo. Cualquier opinión ó estimación contenida en este reporte constituye el punto de vista de los analistas de INVEX Grupo Financiero S.A. de C.V. a la fecha de publicación y puede estar sujeta a cambios sin necesidad de previo aviso. INVEX, Grupo Financiero no asume compromiso alguno de comunicar dichos cambios ni de actualizar el contenido del presente documento. Este reporte es propiedad de INVEX Grupo Financiero y no puede ser reproducido ó utilizado parcial ó totalmente por ningún medio, ni ser distribuido, citado ó divulgado sin previo consentimiento de la Dirección de Análisis de INVEX Grupo Financiero. INVEX Grupo Financiero, sus subsidiarias, empresas afiliadas, empleados ó las personas relacionadas con ellas, no serán responsables de daños y perjuicios de cualquier tipo que pretendan imputarse por el uso de esta publicación. INVEX Grupo Financiero, busca tener negocios con compañías y/o valores mencionados en este reporte. Como resultado, los inversionistas deben tomar en cuenta que la compañía, pudiera tener conflictos de interés que afectan la objetividad de este reporte. Los inversionistas deben considerar este reporte como un factor individual dentro de la toma de decisiones de inversión. El inversionista que tenga acceso a este documento debe ser consciente de que los valores, instrumentos o inversiones a que el mismo se refiere pueden no ser adecuados para sus objetivos específicos de inversión, su posición financiera o su perfil de riesgo, por lo que deberá procurarse el asesoramiento específico y especializado que considere necesario. Reporte para fines meramente informativos. Información adicional disponible bajo solicitud.
Banxico sube tasa 4.5%; se esperan más alzas en el año
| Opinión – Colaborador invitado / Banxico sube tasa a 4.5%; se esperan más alzas en el año
El Financiero, Opinión, Colaborador invitado. 13 agosto 2021, Ricardo Aguilar y otros analistas. |
Los reportes del 2T-21 en México y lo que implican hacia delante
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Se esperaba que este fuera un buen trimestre para las compañías en México partiendo de una base sencilla por los efectos de la pandemia por COVID-19 el año pasado. Se confirmó esta expectativa e incluso, en la mayoría de los casos, hubo sorpresas positivas. Pero, un trimestre no define la historia de una empresa, menos aún con eventos extraordinarios que podrían no repetirse, por ello, nos parece que las cifras deben de leerse con cautela y analizar a detalle las tendencias que serán sostenibles.
Perspectiva Mensual Agosto 2021

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ECONOMÍA
El repunte en los casos de COVID-19, el estancamiento en el proceso de vacunación, el vencimiento de los beneficios por desempleo y la ausencia de estímulos fiscales adicionales no frenarán la recuperación de la economía de Estados Unidos. El crecimiento se mantendrá firme gracias a que no se observarán medidas de confinamiento tan estrictas como las que se implementaron a inicios de la pandemia. En el caso de México, el comercio y los servicios se mantendrán como el principal motor de la economía nacional.
El PIB de Estados Unidos creció 6.5% a tasa trimestral anualizada (tta) durante el periodo abril-junio de 2021. Si bien la cifra sorprendió a la baja (8.0% tta estimado), destaca que el consumo privado, variable que representa cerca del 70% del PIB norteamericano, creció casi 12.0% tta. La inversión no residencial mostró una inesperada contracción, particularmente la parte de infraestructura (-7.0% tta).
En cuanto al consumo, el resurgimiento de casos de COVID-19 podría influir negativamente sobre el ritmo de actividad del sector de servicios. No obstante, no anticipamos que el efecto sea tan perjudicial porque las medidas son menos estrictas que las que se implementaron a inicios de la pandemia. Ni siquiera en regiones donde el porcentaje de vacunación es bajo se observan acciones tan drásticas. De igual forma, a pesar que en septiembre vencerán los beneficios por desempleo en todos los estados de la Unión Americana, la reincorporación de trabajadores al mercado laboral permitirá mantener un sólido ritmo de gasto. Asimismo, aunque no se otorguen más estímulos fiscales a personas o a empresas, la tasa de ahorro es alta y el consumo potencial es significativo.
Hacia delante, es probable que la inversión no residencial (tanto construcción como maquinaria y equipo) reciban el impulso del plan de infraestructura que propone la administración del presidente Biden y que actualmente se discute entre miembros del Congreso. La propuesta es tan ambiciosa que los beneficios de este plan podrían extenderse más allá de este año.
Nuestro estimado de crecimiento para la economía de Estados Unidos en 2021 se mantiene en 6.5%. Nuestra previsión para 2022 permanece sin cambios en 3.5%. Por otra parte, ajustamos al alza nuestros pronósticos para la inflación promedio de 2021 y 2022 a 4.2% y 2.9%. Preocupa la persistencia de elevados niveles de inflación tanto en la parte general como en la subyacente. En particular, llama la atención que algunos componentes de la inflación subyacente aún podrían acelerarse debido a que éstos se ubican por debajo de su tendencia pre-pandemia (entre ellos servicios de transportación y hospedaje).
En cuanto a México, el PIB del segundo trimestre creció 1.5% respecto al periodo inmediato anterior. Las actividades terciarias (comercio y servicios) impulsaron nuevamente al PIB total al crecer 2.1% t/t. Las actividades secundarias (minería, construcción y manufacturas), que a inicios de la recuperación representaron la principal fuente de crecimiento, avanzaron sólo 0.4% t/t en esta ocasión.
Como lo hemos mencionado en publicaciones pasadas, las perspectivas para la demanda interna mejoraron. Y no sólo por un panorama más favorable para la inversión. El consumo se ve beneficiado por la reapertura económica (principalmente el sector de servicios), por el continuo proceso de vacunación (que incluye ya a todos los adultos mayores de 18 años) y por la negativa de las autoridades de decretar semáforos rojos a pesar del importante repunte en casos de COVID-19. Mantenemos nuestro estimado de crecimiento para México en 6.3% para 2021 y en 3.0% para 2022. La recuperación del PIB hacia niveles pre-pandemia será más lenta que la de otras economías donde sí se otorgaron estímulos fiscales para las personas o las empresas.
Al considerar la más reciente sorpresa al alza en la inflación de la primera quincena de julio, no descartamos que ésta cierre el año cerca de 6.00% anual en la parte general y 4.50% en la subyacente. Nuestras previsiones para 2022 se ubican en 3.78% y 3.68%, respectivamente. Preocupa que la inflación no cede a pesar que las distorsiones por el lado de la oferta podrían atenuarse, sobre todo las relacionadas con problemas en la cadena global de suministros. La demanda viene más fuerte gracias a una reactivación interna y eso podría ejercer mayor presión sobre los precios.
TASAS Y TIPO DE CAMBIO
Durante julio persistió la baja de tasas de largo plazo en Estados Unidos. La Reserva Federal (FED) mantuvo su postura sin cambios y se hubo comentarios sobre el posible inicio de la disminución de recompra de bonos. En México, la inflación no cede y se mantiene la expectativa de que Banxico subirá la tasa de referencia este mes .
La decisión de política monetaria de la FED mantuvo la tasa de referencia sin cambios. Asimismo, se discutió cuando empezaran a disminuir el conjunto de herramientas de liquidez que han contribuido a la recuperación de la economía. Nos parece que la Reserva Federal no tienen la intención de hacer cambios abruptos en los programas de recompra de papeles de deuda en el futuro previsible.
La FED está concentrada en consolidar la recuperación de la economía, la cual ha sido dispar entre los diversos sectores de actividad. El elemento principal son las métricas de empleo. En cuanto a la inflación, si bien se mantiene presionada, el banco central norteamericano ha remarcado que los factores temporales son el principal motivo de la aceleración en los precios al consumidor.
La permanencia de las facilidades de liquidez de la FED aun la podemos considerar indefinida, aunque se iniciaron las discusiones entre los miembros del Comité de Mercados sobre los mecanismos de reducción de las compras de activos. Dejaron claro que tienen el compromiso de anunciar con mucho tiempo de anticipación el inicio del retiro de los estímulos; con el fin de no violentar las valuaciones de ningún tipo de activo financiero o de la misma actividad económica.
Bajo este escenario, las tasas de interés de los bonos del Tesoro de largo plazo mantuvieron la tendencia de baja que se observa desde los máximos al cierre de marzo. En julio, la tasa a 10 años disminuyó más de 20 puntos base desde 1.46% con un cierre de 1.23%. Ni estos niveles, ni la tendencia de las tasas reflejan una concordancia con el entorno de crecimiento robusto e inflación alta. Creemos que la causa es, principalmente, del exceso de liquidez que busca acomodarse en los mercados financieros y la perspectiva de que la FED no hará cambios súbitos en la política monetaria y mandará señales anticipadas para cuando esto suceda.
En México, la inflación volvió a superar el consenso de los estimados de los analistas económicos durante la primera quincena de julio, como lo ha hecho en todas las quincenas de este año. En términos anuales la inflación alcanzó 5.75% en la general y 4.64% en la subyacente, no hay señales de baja en el futuro cercano. Esta tendencia de presión inflacionaria no da señales de cambio a la baja y al parecer se seguirán contaminando las expectativas de corto y mediano plazo. Por lo tanto, es muy probable que Banco de México vuelva a subir la tasa de referencia de política monetaria en la próxima reunión de este mes. Al menos lo hará en 25 puntos base para dejarla en 4.5%. Nuestra perspectiva es que mantenga la trayectoria para llegar al 5.0% al cierre del año.
Bajo este contexto, la pendiente de la curva de tasas de interés de los Mbonos ha disminuido, pero por la mayor presión en las tasas de corto plazo, ante la subida de Banxico y la expectativa de que lo seguirá haciendo. Mientras que en los largos plazos el vencimiento de 10 años osciló en un rango lateral entre 6.80% y 7.00%. No podemos descartar presiones en estos plazos ante un mayor riesgo, derivado del potencial mayor deterioro de las finanzas públicas, ante la situación de PEMEX, dada la nueva baja en la calificación de su deuda y con perspectiva negativa en las finanzas de la petrolera.
El dólar operó gran parte del mes en el rango lateral entre los $19.80 y los $20.10 pesos. El peso ha resistido la salida de flujos de inversiones de cartera que este año acumulan casi $170 mil millones de pesos. Este comportamiento de relativa estabilidad se debe a la entrada de recursos por el lado de las remesas, así como el saldo superavitario de la balanza comercial.
Nuestra perspectiva para el dólar está sujeta al desarrollo de la política monetaria, tanto local como la de los Estados Unidos, en donde, de materializarse la estabilidad externa y el incremento en la tasa de referencia local habrá un mecanismo de anclaje fortalecido en el diferencial de tasas de interés entre dólares y pesos, que puede contener salidas adicionales de inversión y complementará al flujo de remesas y comercio exterior. Pensamos que en futuro previsible el tipo de cambio respetara el rango descrito, aunque con algunos episodios de presión.
BOLSAS
La tendencia de las bolsas fue una vez más positiva durante julio. La aversión al riesgo, que se manifiesta por momentos, se evapora rápidamente; al tiempo que los inversionistas cambian sus apuestas de sector sin que implique una fuerte salida del mercado de capitales. Con ello, vemos nuevamente a referentes en máximos históricos y desafiando las expectativas de consolidación que prevalecen en las estimaciones para cierre de año. El mercado mexicano se une a esta tendencia, el S&PBMV IPC finalizó julio cercano a los 51,000 puntos, a pesar de haber descendido a las 49,000 unidades en días previos.
En julio, el índice global MSCI que incluye mercados emergentes (ACWI) subió 0.6%. El sector salud y tecnología destacaron con ganancias cercanas a 3.0%; en contraste, energía tuvo su primera caída mensual del año, perdió (-) 6.2%, afectado por la baja en el precio del petróleo ante el acuerdo de la OPEP para comenzar a aumentar su producción.
En EE.UU., el S&P 500 subió 2.3% y el Nasdaq 1.2%, tocando máximos históricos al interior del mes. El Stoxx Europe 600 avanzó 2.0%. El S&PBMV IPC de México avanzó 1.2% a 50,868 unidades. En contraste, destacó el fuerte ajuste de (-) 9.9 % del Hang Seng de China, con la presión del sector tecnológico ante temores de una mayor regulación.
No es de extrañar que la volatilidad haya estado presente en los mercados, partiendo de los niveles en los que se encuentran algunas bolsas y que las vuelve más frágiles ante acontecimientos como el aumento de casos de COVID 19 asociados a la variante delta. Lo anterior inyectó nerviosismo sobre las expectativas de recuperación económica que sirven de un importante de soporte para los rendimientos.
Sabíamos que la temporada de reportes corporativos abonaría a esta volatilidad. Las expectativas eran altas; pero, aun así, casi el 90% de las emisoras del S&P 500 que reportaron entregaron utilidades mejores a lo esperado.
Ya sea por la certeza en que lo peor de la pandemia quedó gracias a los avances en la vacunación, o el regreso a apuestas en sectores defensivos, o la confianza de que, en el peor de los casos la política monetaria será soporte si la situación empeora, las bolsas no dejan por demasiado tiempo sus máximos históricos.
Los pronósticos de los analistas siguen apuntando a una consolidación: la mediana del consenso de Bloomberg fija el nivel de cierre de año del S&P 500 en 4,300 unidades (vs. 4,395 actual). Incluso los pronósticos más optimistas (de 4,600 puntos) hablan de poco espacio para mantener el rally con fuerza en el resto del año.
El caso de la bolsa mexicana nos parece una historia similar. Los resultados corporativos han sido positivos en su mayoría; pero, la base de comparación estaba distorsionada por la pandemia, por lo que los altos crecimientos (el EBITDA trimestral del S&PBMV IPC aumentó casi 40% AaA) podrían moderarse hacia delante. Si bien consideramos que existe un mejor panorama para la bolsa local que al inicio del año, nos parece que las cotizaciones actuales ya lo reflejan y con ello el potencial hacia delante luce reducido. De momento, reiteramos nuestro estimado de 51,500 unidades para cierre de año.
Declaraciones
La información contenida en este reporte proviene de fuentes consideradas como fidedignas, sin embargo no se considera completa y su precisión no es garantía, ni representa una sugerencia para las decisiones en materia de inversión. Ni el presente documento, ni su contenido, constituyen una oferta, invitación o solicitud de compra o suscripción de valores o de otros instrumentos o de realización o cancelación de inversiones, ni pueden servir de base para ningún contrato, compromiso o decisión de ningún tipo. Cualquier opinión ó estimación contenida en este reporte constituye el punto de vista de los analistas de INVEX Grupo Financiero S.A. de C.V. a la fecha de publicación y puede estar sujeta a cambios sin necesidad de previo aviso. INVEX, Grupo Financiero no asume compromiso alguno de comunicar dichos cambios ni de actualizar el contenido del presente documento. Este reporte es propiedad de INVEX Grupo Financiero y no puede ser reproducido ó utilizado parcial ó totalmente por ningún medio, ni ser distribuido, citado ó divulgado sin previo consentimiento de la Dirección de Análisis de INVEX Grupo Financiero. INVEX Grupo Financiero, sus subsidiarias, empresas afiliadas, empleados ó las personas relacionadas con ellas, no serán responsables de daños y perjuicios de cualquier tipo que pretendan imputarse por el uso de esta publicación. INVEX Grupo Financiero, busca tener negocios con compañías y/o valores mencionados en este reporte. Como resultado, los inversionistas deben tomar en cuenta que la compañía, pudiera tener conflictos de interés que afectan la objetividad de este reporte. Los inversionistas deben considerar este reporte como un factor individual dentro de la toma de decisiones de inversión. El inversionista que tenga acceso a este documento debe ser consciente de que los valores, instrumentos o inversiones a que el mismo se refiere pueden no ser adecuados para sus objetivos específicos de inversión, su posición financiera o su perfil de riesgo, por lo que deberá procurarse el asesoramiento específico y especializado que considere necesario. Reporte para fines meramente informativos. Información adicional disponible bajo solicitud.
ESG
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No es nuevo hablar de cuidado al medio ambiente, responsabilidad social y gobierno corporativo, como factores presentes en diversas empresas; en mayor o menor medida, ha existido desde hace tiempo un enfoque en el mercado accionario en estos temas. Sin embargo, actualmente es una directriz que cobra más fuerza y que engloba diversos conceptos en tres letras: ESG, y que está presente en todas las industrias sin importar a qué se dediquen.
Retos y oportunidades para la construcción en México.
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Históricamente, el sector de construcción en México representa una parte importante de la economía; pero, en los últimos años ha perdido relevancia ante una racha negativa de tres años para el sector por diversos factores. Con esta fácil base de comparación es lógico pensar en un crecimiento para los próximos años, aunque enfrentando retos y oportunidades: ¿Cuáles pesarán más en la balanza para el sector?, ¿las oportunidades serán suficientes para borrar las caídas registradas en los últimos años?
Perspectiva Mensual Julio 2021

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ECONOMÍA
Nuestro estimado de crecimiento para el PIB de México en 2021 se ajustó de 5.3% a 6.3%. En esta ocasión, el incremento respondió a un panorama favorable para la demanda interna en lugar de mejores perspectivas para la economía norteamericana. De igual manera, a pesar del posible inicio de un ciclo de restricción monetaria, nuestro estimado para la inflación de México en 2021 aumentó de 5.1% a 5.3%. Los riesgos inflacionarios se mantienen sesgados al alza.
Ajustamos al alza nuestro estimado de crecimiento para 2021 (de 5.3% a 6.3%) por las siguientes razones:
I. Las actividades terciarias (comercio y servicios) podrían crecer más de lo previsto a inicios de año. A pesar del reciente repunte en casos de COVID-19 y los riesgos que ello implica para la salud y el sistema hospitalario, es probable observar un importante movimiento de personas durante el verano. En particular, anticipamos una reactivación más relevante en los sectores inicialmente afectados por la pandemia, sobre todo los servicios de transportación, esparcimiento, hospedaje temporal y preparación de alimentos y bebidas. También ajustamos al alza nuestra expectativa para el crecimiento del comercio minorista y los servicios de apoyo a los negocios.
II. El reciente resultado electoral ofrece un mejor panorama para las inversiones tanto locales como extranjeras. La mayor dificultad de implementar cambios en leyes estratégicas (principalmente la Constitución) podría mejorar la confianza del sector privado. A pesar que aún falta verificar que los proyectos de infraestructura acordados entre el Gobierno y la IP se concreten a un mayor ritmo, nuestras perspectivas para el sector de la construcción son más optimistas.
III. Si bien nuestra proyección para el crecimiento del PIB de Estados Unidos en 2021 no ha cambiado (6.5%), las expectativas para el sector manufacturero nacional mejoraron ante un posible restablecimiento de la oferta de insumos a nivel global durante el segundo semestre (principalmente semiconductores) y la reactivación de la producción en alguna plantas que registraron paros temporales.
Nuestra estimación para el crecimiento del PIB de México en 2022 se mantiene en 3.0% (3.5% en el caso de Estados Unidos). Por otra parte, aumentamos nuestro estimado para la inflación al consumidor de México en 2021 de 5.1% a 5.3% debido a los siguientes argumentos:
I. Ante la expectativa de un crecimiento más sólido, las presiones sobre la inflación no sólo se registrarán por el lado de la oferta. Llama la atención que el subíndice de precios de servicios, que a finales de 2020 registró una variación de 1.95% anual, ahora se aproxima a 3.00% y es probable que rebase este nivel. La inflación subyacente difícilmente descenderá si la demanda en el sector más golpeado por la pandemia repunta fuertemente.
II. Los precios internacionales de algunas materias primas, sobre todo acero y petróleo, se mantienen al alza. Estos aumentos podrían ser insuficientes para contrarrestar el regreso en las cotizaciones de la madera y algunos granos. En general, los precios de commodities podrían no bajar en un entorno de fuerte crecimiento a nivel global.
III. En su más reciente comunicado de política monetaria, Banco de México reconoció que la inflación no convergerá hacia la meta de 3% en el segundo trimestre de 2022. Ahora espera que esta convergencia ocurra hasta el tercer trimestre de ese año. Por nuestra parte, pensamos que la tasa anual de inflación más baja en 2022 podría registrarse en junio y ésta sería de 3.3% de acuerdo con nuestros cálculos.
Nuestra estimación para la inflación de México al cierre de 2022 se mantiene en 3.7% (2.4% en el caso de Estados Unidos después de ubicarse alrededor de 3.5% a finales de 2021).
TASAS Y TIPO DE CAMBIO
La Reserva Federal no hizo cambios en su postura de política monetaria; sin embargo, estableció una línea de preocupación con relación a la inflación y una expectativa de cambios en el 2022. En México, el Banco de México decidió hacer un movimiento inesperado por el mercado y los analistas al aumentar la tasa de referencia de 4.0% a 4.25%. Vemos la posibilidad de mayores aumentos a la tasa corto plazo y un nuevo piso para la parte larga de la curva de tasas; así como un factor de mayor solidez para el peso .
Como se esperaba la Reserva Federal no hizo cambios a la tasa de referencia, ni al programa de recompras de activos que componen su política monetaria. Sin embargo, tanto el comunicado, como el documento de expectativas apuntan a un cambio en el futuro previsible y al inicio de una transición a la normalidad monetaria. En el comunicado, la FED señala que el proceso de vacunación ha avanzado de forma robusta y seguirá apoyando a la recuperación. Asimismo, en las estimaciones de los miembros de la Reserva Federal suman elementos que apuntan hacia el 2023 para que inicie el ciclo de alza de tasas, como muy tarde. Previamente tendría que finalizar los programas de recompra de activos para apoyar la liquidez en el sistema financiero norteamericano. Los analistas de los Estados Unidos apuntan a que la FED se pronunciará al respecto hacia el inicio del otoño y el programa de recompras se reducirá al inicio del 2022.
No obstante, el rendimiento a vencimiento del bono con plazo a 10 años se ubicó en 1.47% prácticamente sin cambios. Sin embargo, en el rédito del bono de 2 años el movimiento fue mucho más violento; pasó de 0.16% a 0.25% arrastrado por el tono más restrictivo de la FED. Hacia adelante el mercado estará sensible, no sólo a los datos de crecimiento e inflación, sino a las intervenciones que vayan teniendo los diferentes miembros de la FED, ya que en anteriores ocasiones han cambiado la visión del mercado sobre las tasas de interés, sobre todo las de largo plazo.
La inflación seguirá teniendo un peso importante entre los factores de decisión de los participantes en el mercado de tasas. El riesgo de su persistencia en el tiempo ahora se enfoca en las revisiones salariales que empiezan a ser mayores, ante la falta en la oferta de mano de obra y una demanda que no está siendo satisfecha. En conclusión, veremos nuevos episodios de volatilidad en las tasas de interés en dólares, sujetos a datos de inflación y quizá a las intervenciones verbales de los diversos miembros de la FED; así como la próxima minuta de esta reunión de política monetaria.
En México, el Banco de México decidió hacer un movimiento inesperado por el mercado y los analistas al aumentar la tasa de referencia de 4.0% a 4.25%. El incremento de precios de nuevo rebasó las expectativas del mercado y analistas; se ubicó en 6.02% en términos anuales, en tanto que la inflación subyacente alcanzó el 4.58%. Lo inquietante del reporte son las presiones que se mantienen por el lado de las mercancías y la aceleración que se va dando en los precios de servicios. Si bien estamos bajo el contexto de una base de comparación baja (2020) derivado de la situación de la pandemia, el rebote se ha combinado con un contexto de presiones externas de costos (materias primas), restablecimiento muy lento de las cadenas de suministro a nivel global y una reactivación considerablemente relevante en los Estados Unidos donde la inflación también se ha acelerado y genera preocupación sobre su persistencia en el tiempo. A lo anterior habría que añadir el impacto potencial de la sequía en el precio de bienes agropecuarios.
Otro aspecto que consideramos sumó para esta decisión es que muchas economías emergentes (Brasil, Rusia, Turquía) están optando por la restricción monetaria, ante un entorno volátil para su estabilidad financiera, aspecto que aquí también influye; además de ya sufrir fuertes presiones inflacionarias.
El comunicado de Banxico no transmite una guía de la política monetaria en el futuro previsible, con la idea de que las próximas decisiones serán dependientes de los datos, sobre todo de la tendencia de la inflación subyacente. Sin embargo, el comportamiento de este indicador tiene una fuerte resistencia para disminuir de forma acelerada. Por lo tanto, para lograr que la inflación subyacente baje, la parte general alcance el objetivo de inflación y se mantenga un ajuste ordenado de precios relativos en la economía, así como las expectativas de inflación continúen relativamente ancladas, consideramos que el Banco de México deberá aplicar un ciclo de alza de tasas en lo que resta del año. Estimamos una tasa de referencia de 5.0% a fin de año y de 5.50% en los próximos 12 meses.
En cuanto a las tasas de largo plazo, la referencia de 10 años cerró el mes en 6.99%, con un incremento de 42 puntos base y con la definición de un piso en niveles de operación mucho más alto a raíz del incremento de tasas de Banxico, la expectativa de que continuará aumentándolas y que sus pares en dólares irán retomando la tendencia de alza. Por lo tanto, no vemos valor para poder establecer porcentajes de inversión en estos papeles con vencimientos de 10 años y superiores.
El tipo de cambio rompió su rango de operación previo entre $19.80 y $20.20 pesos por dólar por algunos días de junio. A raíz del comunicado de la FED el dólar se fortaleció frente a todas las monedas alrededor del 2.5% y con relación al peso el incremento fue alrededor del 5.5%. Sin embargo, a partir del aumento de la tasa por parte de Banxico, el peso se recuperó considerablemente. En el futuro previsible se vislumbra que el cambio paulatino en la política monetaria en los Estados Unidos apuntaría a nuevos episodios de fortaleza para el dólar frente a todas las monedas. Para el peso, las tasas más altas deberían significar un factor de mayor solidez; pero creemos que un posible entorno de volatilidad generado, no sólo por el contexto externo de presiones inflacionarias y tendencia de alza en las tasas de interés externas y locales, generará nuevos vaivenes en la cotización. Mantenemos la idea de una exposición a dólares, tanto en deuda, como capitales, resaltando la diversificación de las posiciones en ambos de bloques de inversión.
BOLSAS
Las bolsas volvieron a tener un resultado positivo en junio. Los riesgos de una reducción en la liquidez y las variantes del COVID19 que amenazan con frenar la reapertura económica pesan menos en el apetito por activos de riesgo. Se mantiene la fortaleza de sectores como energético y consumo discrecional afectados por la pandemia; pero, además, el tecnológico regresó a apoyar el alza. En contraste, el S&PBMV IPC retrocedió por primera vez cinco meses.
En junio, el índice global MSCI que incluye mercados emergentes (ACWI) subió 1.2%, suma cinco meses consecutivos al alza. El sector tecnológico ganó 6.1%, seguido de consumo discrecional, salud y energía con avances cercanos a 3%. En contraste, materiales, financiero y bienes básicos se ajustaron más de (-) 3%. En EE.UU., el S&P 500 subió 2.2% y el Nasdaq 5.5%. El Stoxx Europe 600 avanzó 1.4% y el índice MSCI para emergentes se mantuvo estable. En contraste, el S&PBMV IPC de México retrocedió (-) 1.2%; pero, sostuvo los 50,000 puntos.
El panorama para las bolsas luce menos favorable que antes, la distorsión de elevada liquidez y crecimiento en las utilidades parece que no se sostendrá por mucho tiempo. Es difícil asimilar el mensaje de la FED de no subir las tasas de referencia en el corto plazo, ante el rumbo que sigue la inflación. La última reunión del organismo apuntó que sus miembros ven una mayor tasa de interés más cerca que antes. Ello podría presionar las valuaciones de activos de riesgo; la posibilidad de un ajuste violento que impacte fuertemente los múltiplos sigue siendo reducida, pero no deja de restar un factor de importante peso en el rally de las bolsas.
La variable más anclada es la recuperación económica y los buenos resultados que se esperan para las empresas este año. Los avances en la vacunación y una sociedad más preparada para vivir con el virus deberían contener los cierres y el impacto en la actividad por las variantes del COVID-19. Está por comenzar la temporada de reportes corporativos y las expectativas son altas, el consenso de Refinitiv espera un aumento de 65% en las utilidades trimestrales del S&P 500. La volatilidad podría hacerse presente en los próximos días.
El mercado parece ya reconocer las buenas noticias, las bolsas lucen cansadas. A seis meses de finalizar el año, el S&P 500 está sólo a 0.1% de alcanzar el nivel objetivo de diciembre 2021 que fija el consenso de Bloomberg (revisado al alza a 4,300 unidades).
En México el escenario es un tanto distinto, Banxico subió antes de lo esperado su tasa de referencia. No creemos que esto detone necesariamente presiones en la valuación relativa porque la bolsa local ha mostrado una distorsión en el pasado en los múltiplos, que ya lucían castigados vs. su historia a pesar de menores tasas de interés.
Consideramos que podría pesar más en el comportamiento del S&PBMV IPC el resto del año la expectativa de recuperación de la mano de EE.UU.; esperamos que este sea un buen trimestre para las empresas y que ello apoye esta tesis, sin perder de vista las fáciles bases de comparación. Por otro lado, el entorno político luce de menor riesgo ante el peso que ganó la oposición en el Congreso, sin que ello implique un cambio fundamental en el actuar del ejecutivo. Finalmente, parece que PEMEX no será un problema en el corto plazo ante el apoyo del precio del petróleo. Con ello, subimos nuestro estimado de cierre de año del referencial a 51,500 unidades con una expectativa de rendimiento escaso comparado con los primeros seis meses del año.
Declaraciones
La información contenida en este reporte proviene de fuentes consideradas como fidedignas, sin embargo no se considera completa y su precisión no es garantía, ni representa una sugerencia para las decisiones en materia de inversión. Ni el presente documento, ni su contenido, constituyen una oferta, invitación o solicitud de compra o suscripción de valores o de otros instrumentos o de realización o cancelación de inversiones, ni pueden servir de base para ningún contrato, compromiso o decisión de ningún tipo. Cualquier opinión ó estimación contenida en este reporte constituye el punto de vista de los analistas de INVEX Grupo Financiero S.A. de C.V. a la fecha de publicación y puede estar sujeta a cambios sin necesidad de previo aviso. INVEX, Grupo Financiero no asume compromiso alguno de comunicar dichos cambios ni de actualizar el contenido del presente documento. Este reporte es propiedad de INVEX Grupo Financiero y no puede ser reproducido ó utilizado parcial ó totalmente por ningún medio, ni ser distribuido, citado ó divulgado sin previo consentimiento de la Dirección de Análisis de INVEX Grupo Financiero. INVEX Grupo Financiero, sus subsidiarias, empresas afiliadas, empleados ó las personas relacionadas con ellas, no serán responsables de daños y perjuicios de cualquier tipo que pretendan imputarse por el uso de esta publicación. INVEX Grupo Financiero, busca tener negocios con compañías y/o valores mencionados en este reporte. Como resultado, los inversionistas deben tomar en cuenta que la compañía, pudiera tener conflictos de interés que afectan la objetividad de este reporte. Los inversionistas deben considerar este reporte como un factor individual dentro de la toma de decisiones de inversión. El inversionista que tenga acceso a este documento debe ser consciente de que los valores, instrumentos o inversiones a que el mismo se refiere pueden no ser adecuados para sus objetivos específicos de inversión, su posición financiera o su perfil de riesgo, por lo que deberá procurarse el asesoramiento específico y especializado que considere necesario. Reporte para fines meramente informativos. Información adicional disponible bajo solicitud.
Perspectiva Mensual Junio 2021

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ECONOMÍA
Ajustamos nuestro estimado de crecimiento para el PIB de México en 2021 de 5.1% a 5.3% ante una recuperación mayor a la prevista en la actividad comercial y de servicios. A pesar del bajo porcentaje de población vacunada incluso con una sola dosis- el relativo descenso de los casos y hospitalizaciones en el país ha infundido confianza en la población. El panorama para variables como la construcción y la inversión en capital aún es débil. El sector externo se mantendrá como el principal motor de la economía.
Ante la ausencia de estímulos fiscales adicionales, los indicadores económicos de Estados Unidos comienzan a registrar tasas de crecimiento más modestas. Si bien es probable observar una expansión del PIB cercana a 6.5% este año, los datos observados ya no sorprenden al alza tal como ocurrió hace unos meses. Ahora, las variables intentan recobrar sus niveles pre-pandemia a un ritmo más pausado, sin que esto implique un freno en el proceso de recuperación.
Las solicitudes iniciales del seguro de desempleo rondan las 400 mil unidades, su nivel más bajo desde que inició la crisis sanitaria. A pesar de la buena noticia que esto representa, las solicitudes aún se ubican muy por encima de las cifras registradas en febrero de 2020 (alrededor de 215 mil unidades). Es probable que las solicitudes caigan todavía más este mes debido a que ya comienzan a expirar los beneficios por desempleo en algunos estados de la Unión Americana. Hoy en día, muchas personas cobran dichos beneficios debido a que éstos son mayores a su salario. Sin duda, la falta de estos apoyos aumentará la búsqueda de trabajo, sobre todo en el segmento de baja remuneración.
En cuanto a inflación, las expectativas del mercado medidas a través del diferencial entre las tasas de interés nominales y reales de largo plazo han retrocedido ligeramente. El reciente ajuste en los precios de algunas materias primas, así como la continua insistencia de la Reserva Federal sobre la temporalidad del fenómeno inflacionario, han
aligerado la presión sobre el mercado. No obstante, la inflación general anual podría ubicarse en 3.5% en diciembre, nivel de cierre no visto desde hace diez años. Con relación a la inflación subyacente (la que excluye las cotizaciones de alimentos y energía), ésta podría cerrar el año en 2.7% después de registrar un máximo de tres décadas en abril (3.1%).
En México, el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) sorprendió al alza al crecer 2.6% a tasa mensual en marzo. El crecimiento del sector terciario (comercio y servicios) fue 3.1% m/m, una cifra muy elevada considerando que el efecto estacional de Semana Santa se observará más en el IGAE de abril. El sólido repunte de las actividades terciarias logró compensar un estancamiento de la construcción (-0.1% m/m). La actividad manufacturera repuntó 3.0% a tasa mensual después de dos meses consecutivos de caídas.
La recuperación del sector manufacturero se mantiene firme a pesar de problemas que aún se registran en las cadenas globales de suministros. Anticipamos que la economía global -y principalmente la norteamericana- será el principal motor de la actividad en México. Con relación a las variables de la demanda interna, aún anticipamos una importante debilidad del empleo (más con la aplicación de la ley outsourcing que podría generar una reducción del empleo formal), la falta de apoyos para las empresas una vez que se superó la etapa más crítica de la pandemia, así como una mayor incertidumbre en cuanto al flujo de inversiones hacia nuestro país.
Es poco probable que el resultado de las elecciones intermedias genere un clima de aversión mayor al que se registra actualmente. Más bien, es probable que, durante el transcurso del año, los flujos de inversión extranjera directa sean más moderados por el tema de la confianza empresarial y los de inversión de cartera también a pesar de la mayor tasa de interés que paga México con relación a otras economías similares.
Respecto a la inflación, estaremos atentos a cualquier contaminación de las expectativas de mediano plazo. Por ahora, anticipamos que la inflación se ubicará en una trayectoria descendiente para cerrar el año en 5.10% (5.80% nivel actual), cifra muy por encima del intervalo objetivo del banco central (3.0% +/- 1.0%). De acuerdo con Banxico, la inflación convergerá hacia la meta prevista hasta el segundo trimestre de 2022.
TASAS Y TIPO DE CAMBIO
La FED publicó sus minutas sobre la reunión más reciente de política monetaria y se confirma un horizonte sin cambios el resto del año. En México, el mercado de dinero ha tenido un comportamiento volátil en la curva de tasas de interés. Las presiones sobre la inflación continúan. La Junta de Gobierno del Banco de México decidió no mover la tasa de referencia, pero hay división entre sus miembros sobre los cambios en la política monetaria en el futuro previsible, así se mostró en la minuta de la más reciente decisión de política monetaria .
La Reserva Federal (FED) publicó sus minutas sobre la reunión de política monetaria y no hubo cambios en tasas, ni en las compras de activos. El banco central discutió éste último punto, sobre todo si se prolonga más allá de lo estimado la presión en los precios al consumidor por mayores costos de materias primas, salarios, entre otros. Sin embargo, los riesgos sobre el crecimiento y la debilidad que presenta aún el mercado laboral permiten predecir que aún la FED no hará cambios en su actual política monetaria.
Durante mayo, las tasas de interés de largo plazo (10 años) presentaron un comportamiento con relativa volatilidad dentro de un rango de 1.55% a 1.70% con un cierre alrededor del 1.60%. Al publicarse las minutas de la FED, el mercado reaccionó con presiones en las tasas que las llevaron al máximo del intervalo, ante la discusión de terminar los programas de estímulo monetario extraordinario. Sin embargo, las intervenciones verbales en los días posteriores por parte de diversos miembros de la Reserva Federal reiteraron la visión de que las altas inflaciones son de carácter temporal; con lo que las tasas volvieron a relajarse. Otro factor que ayudó a registrar menor presión en la valuación de los bonos del Tesoro fue la publicación de varios datos de coyuntura que, sin ser negativos, ya no han excedido los estimados de los analistas. En suma, aun consideramos que las tasas de largo plazo recorrerán un camino hacia el rango de 1.8% y 2.0%, dado un entorno de crecimiento positivo.
En México, el mercado de dinero ha tenido un comportamiento volátil en la curva de tasas de interés. Las presiones de la inflación continúan, en la primera quincena de mayo la parte subyacente pasó de 4.13% a 4.22% ante el repunte de los precios en el sector de servicios. En general seguimos observando inflaciones con una base de comparación baja con relación al mismo periodo del año anterior; pero se van sumando más señales de presión por el lado subyacente (mercancías y servicios), de manera que, en la curva de CETES al cierre del mes, así como en los futuros de la TIIE, se descuenta una probabilidad mayor de un alza a la tasa de referencia por parte de Banxico en el segundo semestre del año.
La Junta de Gobierno del Banco de México no modificó la tasa de referencia y hay división entre sus miembros en la discusión de la política monetaria en el futuro previsible, así se mostró en la minuta de la más reciente decisión de política monetaria. Algunos se encuentran preocupados por el deterioro de las expectativas de inflación, así como por la estabilidad financiera de México, sobre todo por la salida de flujos importantes en la parte de inversión extranjera que tiene posiciones en deuda soberana local. Otros observan que, manteniendo la tasa en el nivel actual se puede seguir apoyando la recuperación del crecimiento, por una visión de transitoriedad en las presiones inflacionarias.
Como resultado del contexto global y local, la tasa del Mbono de 10 años presentó un comportamiento lateral a lo largo del mes con un rango amplio de operación entre 6.55% y 7.0% y un cierre alrededor del 6.57%, 33 puntos base menos que el mes anterior; el diferencial con las tasas en dólares se ubicó alrededor de 500 puntos base. Continuamos con la visión de que la inversión papeles de largo plazo representan un riesgo ya que, a pesar de su valuación, aún existe un nivel de incertidumbre alto, por las dudas sobre la temporalidad de inflación local y externa.
El tipo de cambio consolidó un rango de operación entre $19.80 y $20.20 pesos por dólar durante mayo y cerró alrededor de los $19.92 pesos. El peso tuvo un mejor comportamiento en comparación al resto de monedas emergentes latinoamericanas, afectadas por la prolongación de las altas tasas de contagio de COVID, así como por los procesos electorales en Perú y constitucionales en Chile que apuntan hacia autoridades y reglas menos pro mercado. La moneda local se mantuvo estable ante la noticia de la ratificación de la calificación de la deuda soberana en BBB (-) por parte de FITCH con una perspectiva estable. No se esperan revisiones adicionales en el resto del año.
Pensamos que el tipo de cambio depende mucho del ambiente en el exterior; por factores de riesgo, como los incrementos en las tasas externas y/o situaciones geopolíticas pueden reactivar la presión para la moneda nacional. Asimismo, la perspectiva sobre finanzas públicas de México debe apuntar a fortalecerse, para seguir manteniendo el grado de inversión en la deuda soberana y con ello los flujos de inversión extranjera de cartera que son una parte importante que le da soporte al peso.
BOLSAS
La tendencia general de los mercados de capitales fue de alza durante mayo, aunque con movimientos menos pronunciados en algunos casos respecto al mes previo. Los inversionistas nuevamente se preocupan por la inflación y las implicaciones en la política monetaria de los principales bancos centrales, lo que podría dañar las valuaciones de activos de riesgo; un factor que se ha puesto en especial evidencia en el sector tecnológico (más sensible a esta variable): el Nasdaq fue de las pocas bolsas en retroceder en el mes. El S&PBMV IPC de México destaca por su fortaleza, superó los 50 mil puntos.
En mayo, el índice global MSCI que incluye mercados emergentes (ACWI) subió 1.4%, suma cuatro meses consecutivos con ganancias, aunque con una menor fortaleza en esta ocasión. Los sectores de energía y financiero tuvieron el mejor desempeño (+5%); a la baja destacaron los de consumo discrecional y tecnología (-1%). En EE.UU., el S&P 500 se mantuvo estable cercano a 4,200 unidades; mientras que el Nasdaq retrocedió por primera vez en el año, en (-)1.5%. El Stoxx Europe 600 y el índice MSCI para emergentes ganaron 2.1%. Destacó Brasil al subir 6.2% en el mes.
Poco ha cambiado en los factores que marcan el sentimiento de los inversionistas, nos hemos vuelto repetitivos en señalar que la recuperación económica apoya las expectativas favorables para los resultados de las empresas; pero, que ello viene acompañado de presiones inflacionarias que amenazan con quitar el soporte de una alta liquidez en las bolsas, así como mermar los resultados de empresas con costos relacionados a las materias primas.
Aunque la FED refuerza el mensaje de no subir la tasa de referencia en el corto plazo, el mercado duda que pueda ser una postura sostenible el resto del año. El ruido no solo viene de los datos económicos, sino de declaraciones como las hechas por la secretaria del tesoro de EE.UU., al señalar que las presiones inflacionarias no serán transitorias, como espera el banco central.
Este se vislumbra como el principal factor de volatilidad en los mercados en los próximos días. No será hasta julio que volvamos a ver resultados corporativos, seguramente favorecidos por bases sencillas y el apoyo de la reactivación económica, para generar entusiasmo por el lado de las utilidades en la valuación del mercado.
Tampoco hay que desestimar otros riesgos que podrían hacer que los inversionistas se muestren menos optimistas: el incremento en impuestos para fondear los estímulos fiscales. Continúan las negociaciones, no sólo para aumentar la tasa corporativa en EE.UU., sino también para establecer un gravamen mínimo global que haga más eficiente la recaudación. El impacto en las utilidades es poco certero aún; pero sin duda debería incidir en un resultado menos favorable, que además se daría en momentos de un crecimiento normalizado al disiparse los efectos de distorsión por la pandemia.
En este contexto, prevalece la idea de consolidación en los principales mercados de capitales. Por poner un ejemplo, la mediana del consenso de Bloomberg para el S&P 500 es de 4,275 al cierre de año.
El caso de México es excepcional, el S&PBMV IPC ganó 6.0% en mayo, suma cuatro meses consecutivos de alza. Está a sólo 1.6% de tocar nuevamente máximos históricos que alcanzó en 2017. Existen factores positivos que soportan la expectativa favorable para la bolsa local (enmarcados en la recuperación económica global y valuaciones castigadas que tendrán el apoyo de una política monetaria en pausa este año); pero de momento nos parece que el referencial está adelantado y queda poco espacio para seguir el rally con esta fuerza en el resto del año. Reiteramos nuestro nivel objetivo de cierre de año en 49,300 unidades.
Declaraciones
La información contenida en este reporte proviene de fuentes consideradas como fidedignas, sin embargo no se considera completa y su precisión no es garantía, ni representa una sugerencia para las decisiones en materia de inversión. Ni el presente documento, ni su contenido, constituyen una oferta, invitación o solicitud de compra o suscripción de valores o de otros instrumentos o de realización o cancelación de inversiones, ni pueden servir de base para ningún contrato, compromiso o decisión de ningún tipo. Cualquier opinión ó estimación contenida en este reporte constituye el punto de vista de los analistas de INVEX Grupo Financiero S.A. de C.V. a la fecha de publicación y puede estar sujeta a cambios sin necesidad de previo aviso. INVEX, Grupo Financiero no asume compromiso alguno de comunicar dichos cambios ni de actualizar el contenido del presente documento. Este reporte es propiedad de INVEX Grupo Financiero y no puede ser reproducido ó utilizado parcial ó totalmente por ningún medio, ni ser distribuido, citado ó divulgado sin previo consentimiento de la Dirección de Análisis de INVEX Grupo Financiero. INVEX Grupo Financiero, sus subsidiarias, empresas afiliadas, empleados ó las personas relacionadas con ellas, no serán responsables de daños y perjuicios de cualquier tipo que pretendan imputarse por el uso de esta publicación. INVEX Grupo Financiero, busca tener negocios con compañías y/o valores mencionados en este reporte. Como resultado, los inversionistas deben tomar en cuenta que la compañía, pudiera tener conflictos de interés que afectan la objetividad de este reporte. Los inversionistas deben considerar este reporte como un factor individual dentro de la toma de decisiones de inversión. El inversionista que tenga acceso a este documento debe ser consciente de que los valores, instrumentos o inversiones a que el mismo se refiere pueden no ser adecuados para sus objetivos específicos de inversión, su posición financiera o su perfil de riesgo, por lo que deberá procurarse el asesoramiento específico y especializado que considere necesario. Reporte para fines meramente informativos. Información adicional disponible bajo solicitud.
Perspectiva Mensual Mayo 2021

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ECONOMÍA
El ritmo de recuperación en las economías avanzadas dependerá no sólo de los estímulos fiscales y monetarios que se implementan actualmente; éste responderá también al proceso de vacunación vigente en cada una de las regiones. En las economías emergentes, la recuperación dependerá del control de la pandemia (principalmente en la India) o, en casos como México, de la salida de gente a las calles a pesar del bajo porcentaje de población vacunada.
El crecimiento de Estados Unidos correspondiente al periodo eneromarzo de 2021 se ubicó en 6.4% a tasa trimestral anualizada (tta). Para el segundo trimestre del año, el consenso de estima un avance todavía mayor (8.1% tta). El efecto del tercer paquete de ayuda fiscal será aún más visible en el periodo abril-junio, cuando el fuerte aumento en el ingreso personal de marzo (21% m/m) se traduzca en consumo.
Más que el fuerte apoyo en la parte fiscal e incluso monetaria (el balance de la Reserva Federal se ubicó alrededor de $7.8 billones de dólares al cierre de abril), el veloz proceso de vacunación, que al cierre del mes pasado alcanzaba casi 250 millones de dosis administradas en Estados Unidos, ha sido uno de los principales motores de la recuperación. No sólo el repunte en la confianza y el gasto de las familias es significativo. La gente también ha salido a las calles a buscar empleo y no en balde, las solicitudes iniciales del seguro de desempleo intentan llegar a las 500 mil unidades después de varios meses de promediar 800 mil. Por el momento, y hasta no verificar si habrá todavía más gasto público para impulsar el crecimiento, nuestro estimado para la expansión del PIB norteamericano en 2021 se mantiene en 6.3%.
En cuanto a inflación, las expectativas del mercado continúan al alza mientras la FED mantiene la postura de no alterar ni el ritmo de recompra de activos ni el nivel de la tasa de interés de referencia en varios meses argumentando, entre otros factores, que el alza en la inflación es transitoria. Por otra parte, nos preocupa que los precios se aceleren ante el rápido levantamiento de restricciones, principalmente en los sectores más golpeados por la pandemia. Tan solo a mediados de la semana pasada, la autoridad sanitaria de Estados Unidos anunció que ya no sería necesario portar cubrebocas en espacios abiertos si se cuenta con una vacuna.
Habrá que monitorear de cerca no sólo el posible comportamiento de la inflación por el lado de la oferta. Ahora será relevante analizar las cuestiones que pudieran influir sobre el crecimiento de la demanda y, por ende, en los precios al consumidor. Nuestro estimado para la inflación promedio de Estados Unidos en 2021 se mantiene en 2.5%.
El crecimiento de la economía mexicana en el periodo enero-marzo fue débil (0.4% a tasa trimestral simple, 1.6% a tasa trimestral anualizada) aunque mayor al estancamiento previsto por el mercado. En línea con lo que se anticipaba, la salida de la gente a las calles a pesar del bajo porcentaje de población vacunada impulsó al sector terciario.
Hacia adelante esperamos que el incremento en los indicadores de movilidad, el reforzamiento del proceso de vacunación en el país y el efecto de Semana Santa, influyan positivamente sobre el comportamiento de las actividades terciarias. En la parte de manufacturas, los choques a la oferta -entre ellos la intermitencia de semáforos rojos, las heladas en el norte del país que se registraron en febrero y la interrupción en ciertas cadenas de suministros
(principalmente semiconductores) deberían disiparse en los siguientes meses. Mantenemos en 5.1% nuestro estimado de crecimiento del PIB de México en 2021. El sector externo se mantendrá como el principal motor de la recuperación de la economía mexicana.
En cuanto a inflación, esperamos que ésta descienda de una tasa de 6.00% anual estimada en abril, a 4.80% al cierre de 2021. Al igual que ocurrirá en Estados Unidos, la presión sobre la inflación podría ser menor en tanto se desvanezca el efecto de los precios de energía. Por otra parte, tampoco descartamos riesgos al alza como lo son una aceleración de los precios de servicios ante un repunte en la demanda de este sector, presión en la parte de precios de materias primas (entre ellas maíz, trigo y cobre), así como ineficiencias derivadas de las reformas en el sector energético que presionen al alza los costos de la gasolina y la electricidad.
TASAS Y TIPO DE CAMBIO
La Reserva Federal (FED) sostiene su postura de política monetaria; prolonga la expectativa de que no habrá cambios por un buen tiempo. Seguimos con la idea de una tendencia de alza en las tasas de los bonos del tesoro en plazos largos. En México, la parte larga de la curva de rendimientos tuvo momentos de estabilidad que se revertieron; la tasa del Mbono de 10 años cerró en niveles alrededor 6.80%, pero con mínimos en el mes de 6.50%. La inflación reporta el pico esperado para abril y continuará así en mayo. Hay señales de preocupación en los precios al consumidor que ponen en alerta a Banxico y la política monetaria .
La FED reitera su política monetaria sin cambios en tasas y compras de activos. El banco central reconoció que las condiciones de crecimiento se han fortalecido, pero no han mejorado sustancialmente todavía. A pesar de ciertas presiones en precios, dados los aumentos de muchas materias primas, la FED considera que el aumento de la inflación será temporal. Reiteró que aún no es tiempo para dar la señal de parar las compras de activos. A nuestro parecer, la señal de un cambio en la política monetaria será detonada por una mejora más visible en el mercado laboral.
En la primera parte del mes, las tasas de interés a un plazo de 10 años presentaron una tendencia de baja, hasta los mínimos de 1.55%, y se revirtió en la última parte de abril con cierre de 1.63%. La materialización de buenos datos de crecimiento, así como la aceleración de la inflación, reactivaron el camino de alza en los réditos en dólares. El movimiento en las tasas interés al cierre del mes es una señal del mayor peso que le están dando los inversionistas en el mercado a la inflación y a su potencial persistencia en el tiempo. Consideramos que, sin observar la velocidad de alza de febrero y marzo, la tasa de largo plazo podría alcanzar un nuevo rango de operación entre 1.8% y 2.0% hacia el segundo semestre del año.
En Europa, el Banco Central dejó sin cambios su política monetaria y declaró que la sostendrá hasta que se den las condiciones suficientes que permitan materializar la aproximación de la inflación al 2.0% del objetivo establecido. Las condiciones de debilidad económica, ante la prolongación del escenario de restricción a la movilidad nos hace suponer que el entorno de relajación monetaria se extenderá más allá de los plazos que estima el propio BCE.
En México, durante los primeros días de abril se presentó cierta tranquilidad en el mercado de tasas, en comparación a lo observando en febrero y marzo. Sin embargo, la tendencia de alza se retomó hacia la segunda parte del mes. Las presiones en las tasas nominales se acentuaron después de la publicación de la inflación de la primera quincena de abril con 6.05% a tasa anual. El dato no sólo fue resultado de una base de comparación baja con relación al mismo periodo del año anterior, sino de claras señales de presión por el lado subyacente (mercancías y servicios), así como por decisiones del Gobierno con respecto a la entrada en vigor de los subsidios a las tarifas eléctricas de verano, que fueron menores.
Descontando el efecto base, los riesgos de la inflación persisten al alza, ante un contexto de mayores costos de materias primas, cadenas de suministro afectadas por los impactos del 2020, así como por las decisiones en los precios y tarifas determinadas por el Gobierno Federal. Por lo tanto, consideramos que la Junta de Gobierno del Banco de México no moverá la tasa de interés de referencia en el resto del año. Pensamos que es más alta la probabilidad de que el siguiente movimiento de la Junta de Gobierno sea un alza sobre las tasas, sobre todo en la perspectiva de un dólar fuerte, alza de tasas externas, mayores presiones de costos y por la recuperación de la demanda interna.
La tasa del Mbono de 10 años presentó altibajos significativos a lo largo del mes y cerró alrededor del 6.87%, ligeramente por arriba que el mes de marzo, con un diferencial con las tasas en dólares en 525 puntos base. Mantenemos la idea de que las tasas no son lo suficientemente atractivas para tomar posiciones en papeles de largo plazo. Hay un balance de riesgos para inflación sesgado al alza y se suma al deterioro que acumulan los fundamentales de la economía mexicana: finanzas públicas e inversión, así como a la expectativa de mayores tasas en el exterior.
El peso se fortaleció durante la primera parte del mes de abril. El dólar disminuyó desde los $20.40 pesos hasta los mínimos de $19.80 pesos. Un escenario con menor presión externa por la estabilidad de las tasas en dólares permitió la recuperación de las monedas emergentes contra el dólar, incluido el peso. Sin embargo, continuó la salida de flujos de inversionistas extranjeros en el mercado de dinero, misma que se vio parcialmente neutralizada por la demanda externa hacia activos de la Bolsa local. Hacia el final del mes, el dólar volvió a retomar fuerza ($20.25 pesos por dólar), gracias a la reiteración de una FED acomodaticia por un periodo de tiempo aún sin determinar hacia el futuro.
Mantenemos la idea de que el dólar seguirá sólido en el futuro previsible ante la materialización de la recuperación de un crecimiento robusto en los Estados Unidos. Por otro lado, el peso podría experimentar una mayor debilidad relativa, dada la proximidad de las elecciones intermedias, sumado a más cambios legales que acentúen los riesgos estructurales sobre finanzas públicas, PEMEX, la administración de su deuda y el mercado de hidrocarburos. La recomendación se reitera sobre mantener la exposición a dólares, ya sea con renta variable y/o fija, acentuando la diversificación de los portafolios de inversión.
BOLSAS
El apetito por activos de riesgo prevaleció en abril y favoreció en especial el desempeño de las bolsas en EE.UU., en donde el fuerte ritmo de recuperación económica se ve ya materializado en los resultados de las empresas. La combinación perfecta de mayores utilidades y bajas tasas de interés soporta los máximos históricos que anotan algunos referentes; pero, la expectativa parece estar en que hacia delante veremos una consolidación. El S&PBMV IPC no es ajeno a esta tendencia, la dinámica favorable en la bolsa local nos ha llevado a subir nuestra estimación de cierre de año.
En abril, el índice global MSCI que incluye mercados emergentes (ACWI) subió 4.2%, su mejor desempeño mensual desde noviembre 2020. Todos los sectores subieron; servicios de comunicaciones, materiales, tecnología y bienes raíces en más de 5.0%. El S&P 500 ganó 5.2% y el Nasdaq 5.4%, alcanzando nuevos máximos históricos en el mes, el Stoxx Europe 600 avanzó 1.8%, el índice MSCI de mercados emergentes 2.4%. Pocos referentes se quedan fuera del movimiento alcista: el Nikkei bajó (-) 1.3%.
Los inversionistas responden favorablemente a una ecuación que pocas veces se repite y que conlleva una combinación de sólidos indicadores económicos (incluso en países en donde el ritmo de vacunación contra el COVID 19 es lento) y buenos reportes corporativos que superan las expectativas; junto con una importante liquidez que prevalece, y que parece que no va a cambiar en el mediano plazo.
Hasta el momento, con más de la mitad de los reportes conocidos, y de acuerdo con cifras de Bloomberg, las utilidades del S&P 500 en el 1T-21 crecen cerca de 50% AaA; casi el 90% de las emisoras sorprenden positivamente en este campo.
No preocupan demasiado a los inversionistas, por ahora, otros factores de riesgo como el alza de impuestos, necesaria para cubrir los programas de estímulo fiscal aplicados durante la pandemia y que podría mermar las utilidades las empresas; así como tensiones geopolíticas entre EE.UU. y China, y recientemente con Rusia. Aunque, esto podría cambiar una vez que el COVID-19 se aleje de los reflectores.
Parece que en los próximos meses se dará una consolidación en los mercados, más que apostar en que el rally se extienda con fuerza. La mediana de analistas encuestados por Bloomberg proyecta un nivel de cierre de año para el S&P 500 de 4,150 unidades (vs. 4,181 actual); sólo dos participantes subieron sus proyecciones en el último mes.
El S&PBMV IPC de México subió 1.6% en abril y se ubica cercano a 48 mil puntos. El mayor apetito por activos de riesgo, el apoyo de la recuperación en EE.UU. a la economía local y una buena temporada de reportes corporativos soportan este dinamismo; así como factores aislados en algunas emisoras con peso importante en el índice. Creemos que estos niveles que ha alcanzado el referencial son sostenibles, vemos menos riesgos para el S&PBMV IPC hacia delante; con ello, subimos nuestro nivel estimado de cierre para 2021 a 49,300 puntos.
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