Los datos de inflación general en Estados Unidos mostraron más o menos el mismo nivel en el mes de septiembre que el registrado en octubre. Sin embargo, las presiones de precios se están dejando ver por todos lados.

Las evidencias reflejan una persistencia nada cómoda de la inflación alta a nivel global.

El nerviosismo de los mercados muestra que las presiones en precios de bienes básicos, así como las presiones que se ven en varios otros rubros, no coinciden necesariamente con el discurso de transitoriedad que la Reserva Federal y otros bancos centrales han manejado dese un principio.

En México vemos al banco central alinearse al establecer un ciclo de alza de tasas, ¿qué niveles pueden alcanzar las tasas de interés en este proceso? Pues los participantes en el mercado apuntan a que se necesitarán algunos aumentos más; incluso un subgobernador reconoció que al menos un par más. Lamentablemente el nivel no depende sólo de Banxico, sino de un ambiente global que es bastante preocupante.

Los datos de inflación general en Estados Unidos mostraron más o menos el mismo nivel en el mes de septiembre que el registrado en octubre. Sin embargo, las presiones de precios se están dejando ver por todos lados. Le describo algunas.

Al interior de los datos de aumentos de precios contenidos en las cifras de consumo personal (el cálculo del consumo utiliza este indicador para extraer del valor del consumo los aumentos de precios y centrarse en cuanto más se consume) se observa que en septiembre nueve 9 de los 16 rubros de gasto tienen aumentos de precios, en algunos casos relevantes. En los meses anteriores, el número de rubros no había pasado de cinco o seis rubros.

De acuerdo con cifras publicadas por la Fed de San Francisco, la inflación no cíclica derivada de los efectos estadísticos provocados por la pandemia ha descendido pero la inflación centrada en bienes y servicios con carácter más permanente, la cíclica ha repuntado con la mayor fuerza en la última década.

En las cifras que se publican en la encuesta que se hace mensualmente a los gerentes de compra de la industria y del sector servicios; la parte cualitativa que se refiere a precios pagados ha vuelto a repuntar en septiembre y está cerca de sus máximos. En el caso del sector de servicios sólo dos veces se ha visto un nivel tan elevado.

Luego están todos los temas relacionados con la escasez de insumos y el encarecimiento de suministros; desde el aumento de costos laborales, hasta la disponibilidad de materias básicas, la fuerte elevación de los costos de transporte y últimamente de la energía; al parecer la escasez de insumos tiende a ir más allá de sólo componentes electrónicos y está difundiéndose en otros aspectos que presionan la cadena productiva; al parecer también este fenómeno no terminaría con el 2021 y en una buena parte del 2022.

Entonces ¿sigue vigente la posibilidad de una subestimación por parte de la Fed de la persistencia inflacionaria? ¿Está abierta la posibilidad de un adelanto de medidas de restricción que ahora no están en el horizonte? Me parece que en ambos casos las posibilidades son mayores a las que vimos en el verano.

La incertidumbre crece si consideramos que el Comité de Mercados Abiertos de la Fed tendrá nuevos elementos (por sustitución de dos gobernadores que han renunciado y por la posible ratificación del Sr. Powell como presidente) que podrían tener una óptica distinta al inaugurarse con un empleo que no crece a la velocidad requerida y una inflación que persiste por más tiempo del considerado previamente.

La inercia es hacia una mayor restricción monetaria en el futuro. Así lo perciben los mercados. Si en Estados Unidos se concreta la idea de más acciones en ese sentido, ya lo dijimos la semana pasada, el dólar tendería a revaluarse y ello multiplicaría aún más las acciones de restricción en muchos otros países en donde, además de las presiones sobre precios provenientes del exterior, habría que sumar una devaluación de sus monedas.

Ahí está ubicado México. Sus finanzas sanas y el flujo positivo de dólares no son suficientes para contener el efecto provocado por la revaluación del dólar y una posible inestabilidad en los mercados financieros. Se necesitaría una tasa de interés que contenga las expectativas de inflación en el interior y que cuadre con el escenario externo.

Hasta el momento los futuros, y los participantes en el mercado, descuentan que la tasa de referencia de Banxico puede ubicarse entre 5.75% y 6.0% para finales del verano próximo. Si la inflación de bienes básicos se sostiene, la Fed se verá obligada a plantear un viraje más brusco, se presiona el tipo de cambio y la inflación en México no retrocede hacia el objetivo, fácilmente podríamos pensar en niveles todavía mayores.

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Esta columna se publica semanalmente en el periódico El Economista, en versión impresa y online.

https://www.eleconomista.com.mx/opinion/Hasta-donde-las-tasas-de-interes-20211006-0132.html

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Rodolfo Campuzano
Director General de INVEX Operadora | INVEX Banco
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