Es factible ver un trimestre más “tranquilo” en comparación con los tres anteriores, sobre todo si efectivamente se modera la tendencia de la inflación, pero aún hay mucha incertidumbre.


Suena complicado plantear un escenario tan desastroso a partir de lo que ha sucedido los primeros nueve meses del año. Pero pocas cosas cambiarán en el entorno de los mercados.

Anticipamos una desaceleración mayor en el crecimiento, una moderación de la inflación general y la persistencia de inflaciones subyacentes elevadas, la continuación de la progresión al alza de las tasas de interés de corto plazo y volatilidad en la parte larga de la curva. El escenario no favorece a que las bolsas tengan una recuperación sustancial, más bien debemos esperar volatilidad y resultados pobres.

Los mercados han descontado una situación de mayor profundidad en la caída del crecimiento y, al mismo tiempo, la postura más agresiva definida por la Fed que implica tasas de corto plazo entre 4.5 y 4.75% para todo el 2023. El ajuste fue violento en casi todos los frentes. En el mercado de tasas las minusvalías de segmentos de bonos M o Udibonos se acercaron al -5%, en el exterior, fueron cercanas al -20 por ciento.

En los mercados de capitales, septiembre resultó ser un mes catastrófico. Los principales índices perdieron cerca del 10% en promedio. Los resultados acumulados en el año volvieron a ser de -26.4% para el índice MSCI World que integra las bolsas de más de veinte países.

El índice S&P 500 en Estados Unidos acumula una minusvalía de -25%, el Nasdaq, integrado en su mayoría por empresas de tecnología, pierde -32 por ciento.

Hemos visto en octubre un inicio favorable con un repunte de poco más del 5% en promedio. No es sorpresivo si se observa el tamaño de las caídas en las dos semanas anteriores. Es posible que los mercados tengan algunas jornadas de tranquilidad luego de haber descontado una situación más adversa hacia adelante.

Pero solo eso. Hay muchos factores que continúan generando mucho nerviosismo e incertidumbre.

Para empezar, no se sabe el tamaño de la desaceleración. En Estados Unidos prevemos un crecimiento de 1.2% y de 0.8% para el PIB de Estados Unidos en 2022 y 2023. El menor crecimiento se agudizaría por una recesión en la zona euro que probablemente ocurrirá primero que en Estados Unidos, así como por una marcada desaceleración en el crecimiento de China y otras regiones del mundo.

Habría que esperar la corrección en las cifras de empleo. Vamos a ver si hay una tendencia más acelerada de ajuste que cumpla con las condiciones que ha impuesto la Fed para controlar a la inflación. El alto número de vacantes que aún registra el mercado laboral es de los principales elementos que brindan fortaleza al empleo en Estados Unidos.

De hecho, el promedio móvil de cuatro semanas de las solicitudes iniciales del seguro de desempleo retomó una tendencia de baja y se colocó nuevamente por debajo de nivel observado antes de la pandemia (215,000 unidades).

El dato de la Agencia ADP (por sus siglas en inglés), que genera información sobre una quinta parte del empleo privado en Estados Unidos, volvió a ser robusto para el mes de septiembre, incluso se revisó al alza la cifra del mes de agosto. Es probable que la nómina no agrícola registre avances adicionales hasta que las caídas que muestran la inversión fija -principalmente residencial- la actividad industrial y el comercio exterior afecten los planes de contratación de las empresas.

En segundo lugar, aunque se espera que haya un descenso moderado de la inflación posiblemente a partir de este mismo mes (la influencia de los descensos de precios en bienes básicos deberá influir en ver menor presión en la parte general).

No obstante, el poco ajuste en el mercado laboral y la persistencia del consumo harán que veamos a la inflación subyacente (la que excluye los aumentos en precios volátiles como energía y alimentos) mantenerse en niveles elevados por un buen tiempo; lo anterior garantiza que la Fed seguirá firme en el camino para llevar las tasas al objetivo que se ha planteado (4.75%) o más si es necesario.

Es sensato apostar a una moderación en la narrativa acerca de los elementos que generaron una presión adicional en el tercer trimestre: inflación al alza y bancos centrales muy agresivos. Eso podría cambiar el escenario en el mercado de bonos a la larga, pero no en este trimestre.

Por su parte, en las bolsas las empresas seguramente reportarán malos resultados del tercer trimestre y asimismo harán advertencias pesimistas con respecto a los resultados en los próximos doce meses; en un escenario de recesión y tasas más altas no podemos esperar una recuperación sólida.

Es factible ver un trimestre más “tranquilo” en comparación con los tres anteriores, sobre todo si efectivamente se modera la tendencia de la inflación, pero aún hay mucha incertidumbre y por otro lado una mayor certeza de que los efectos de las medidas para intentar controlarla se sentirán con más fuerza. Bajo este contexto, no podemos anticipar una recuperación notable de las pérdidas. La tranquilidad no se traducirá en retornos elevados.

 

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Esta columna se publica semanalmente en el periódico El Economista, en versión impresa y online.

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Rodolfo Campuzano
Director General de INVEX Operadora | INVEX Banco
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