Si observamos las fuertes pérdidas acumuladas en los distintos activos financieros, especialmente las bolsas y los mercados de bonos, y al mismo tiempo pasamos un repaso a las expectativas plasmadas, tanto en las cotizaciones de los mercados como en los reportes de los analistas, este debiera ser un momento de oportunidad.


Sin embargo, hay mucho temor de que los inversionistas y analistas estén siendo complacientes con el futuro, la realidad es que la incertidumbre, el peor veneno para los mercados, está más que presente.

Empecemos por lo sencillo. La gente que participa en los mercados está muy pesimista, sumamente pesimista. De acuerdo con una encuesta que a nivel global hace una correduría norteamericana entre manejadores de fondos, la distribución en los portafolios es mayor en bonos que en acciones; eso sólo había sucedido antes entre finales del 2008 y en el primer semestre del 2009.

Los encuestados consideran que no tienen posiciones de riesgo, el nivel de participación neta de activos de riesgo en los portafolios de nuevo es incluso menor que el que prevalecía en la crisis financiera del 2008.

Dentro de la misma encuesta, hay un pesimismo fuerte con relación a los estimados de las utilidades de las empresas, mayor incluso al registrado en septiembre del 2008 y en abril de 2020 durante la pandemia.

Por su parte, en los mercados de deuda también hay un aparente optimismo. A pesar de lo violentos que han sido los aumentos a las tasas de interés, la actual postura agresiva de los bancos centrales inspira confianza en que en el camino de los próximos meses logrará controlarse el nivel de inflación e incluso puede haber una trayectoria de descenso.

Vea solo el consenso de pronósticos al respecto; la inflación esperada para todo el año en Estados Unidos, de acuerdo con el consenso de Bloomberg, es de 8 por ciento.

Para los próximos 12 meses, es decir la inflación junio – junio del 2023, se espera un dato de 4.8%, para todo el 2023 el estimado es de 3.6%; eso implica un descenso fuerte.

En el caso de México en ese sentido también va la perspectiva de los participantes en el mercado de dinero. De acuerdo con la última encuesta de Citibanamex, publicada el día de ayer, la inflación al cierre de 2022 es también 7.7%, la de los próximos 12 meses también 4.8% y para todo el 2023 de 4.5 por ciento.

Todo lo anterior, debieran ser argumentos para animar a inversionistas, sobre todo los que apuestan en contrario o los que siguen las máximas de los millonarios famosos, para comenzar a tomar posiciones. La realidad es que no sucede tal cosa. ¿Cuál es la explicación?

 

Bueno, no tengo una concreta, pero podemos imaginar algunas:

  1. Las pérdidas acumuladas ante un cambio estructural tan grande como el que significa la aparición de la inflación y la elevación de las tasas se pueden prolongar y los analistas pueden, como muchas veces, subestimar las nuevas tendencias.
  2. Se viene una recesión. El tamaño y su duración son una incógnita, pero la fuerza de las tasas de interés altas y la restricción impactarán a los mercados, en especial a las ganancias de las empresas en donde también parece haber estimaciones optimistas. Se vienen tiempos de costos de financiamiento elevado y escasez de capital. Apostar en este contexto en empresas sigue siendo arriesgado a pesar de los ajustes en los precios de sus acciones.
  3. El mundo es otro. Los estragos del cambio climático, los conflictos bélicos, el ambiente político al interior y entre países desarrollados implican un grado de desconfianza enorme en la capacidad de las autoridades para resolver los problemas relacionados con la marcha de las economías. No hablemos ya de la pérdida de confianza con relación a los bancos centrales.

Sería genial que los pronósticos que ahora se publican y los que asumen las actuales cotizaciones en los mercados se cumplieran, habríamos solucionado el problema de corto plazo de la inflación afectando poco al crecimiento y sin hacer más grandes los costos para los negocios y las personas. Honestamente, creo que a nivel individual estas estimaciones rebotan contra el gran escepticismo que existe. Por ello nadie visualiza todavía una oportunidad de compra.

 

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Esta columna se publica semanalmente en el periódico El Economista, en versión impresa y online.

https://www.eleconomista.com.mx/opinion/Oportunidad-o-complacencia-20220720-0142.html

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Rodolfo Campuzano
Director General de INVEX Operadora | INVEX Banco
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