La retórica de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) se orienta cada vez más hacia una restricción fuerte. En espacio de unas cuantas semanas los participantes en los mercados descuentan que habrá una subida violenta de tasas; la idea de un aumento de hasta 75 puntos base a la tasa de referencia en la reunión de mayo, que hasta hace pocas semanas sonaba como algo desmedido, ha sido esgrimida por algunos funcionarios de la Fed y ahora es algo posible.

Asimismo, los inversionistas esperan el anuncio de una reducción del balance de activos en poder de la Fed que no es otra cosa que una reducción de liquidez en el sistema.

La Fed pretende realizar un “aterrizaje suave” en donde logre reducir las presiones inflacionarias sin afectar la marcha de la economía.

Si tomamos en cuenta que en 80 años la Fed no ha logrado reducir la inflación en la magnitud que pretende sin causar una recesión, y que en esta ocasión la distancia en donde se ubica con respecto a las tasas que se necesitarían para ello es muy grande, lo más seguro es que volvamos a ver una decepción.

En mi experiencia, los aterrizajes suaves no existen, cada vez que se mencionan, terminan por no aparecer.

El fenómeno de inflación que vemos actualmente no es similar a los experimentados en el pasado. Tiene varios componentes, algunos bastante novedosos.

Los fuertes aumentos de precios en los bienes básicos provocados por la recuperación de las economías después de la pandemia y exacerbados por la guerra en Ucrania, son la primera referencia; por el momento los agentes asumen que dichos precios no seguirán subiendo a la velocidad de los últimos meses, ojalá que así sea.

Una baja de los precios de los bienes básicos, sin embargo, solo es parte del problema. La inflación también tiene como causas el exceso de demanda por bienes provocados por la pandemia y por la fuerte aportación de dinero que hicieron las autoridades hacia las familias en países desarrollados.

Asimismo, la pandemia trajo consigo una recuperación en donde la oferta de trabajo es escasa; ello ha provocado aumentos salariales y una situación que sin duda también repercute en los precios.

Por último, las tensiones en el orden geopolítico nos llevan a concluir que existe un proceso inverso al de la globalización en donde la regionalización de la producción implica mayores precios de insumos, así como de bienes finales en muchas partes del mundo.

De este modo, en el caso que los precios de los bienes básicos se estabilicen e incluso logren bajar, la inflación no se va a reducir directamente hacia el objetivo; tal vez descienda de los niveles actuales (8.5% anual) a niveles de alrededor del 5 por ciento.

Para continuar con el empuje hacia su objetivo de 2% en el mediano plazo la Fed tendrá que continuar con la restricción; y es ahí donde se ubican las dudas sobre su capacidad de inducir una recesión si la medicina resulta excesiva.

Por ahora, falta ver el tamaño del despliegue del banco central. Dudo que haya un bajón sustancial del crecimiento de inmediato en los siguientes trimestres.

Es cierto que comienzan a manifestarse desaceleraciones en rubros sensibles a las tasas de interés como el mercado inmobiliario; pero la situación de rigidez en el mercado laboral, la persistencia de elevados montos de liquidez (no podemos asumir que reducirán su balance en un año) y el elevado ingreso personal, podrían generar resistencias.

Lo que es un hecho, es que, en un ambiente de mucho mayores tasas de interés, estos elementos tenderán a diluirse.

El contexto, como se lo he repetido varias veces en este espacio, no se presta para esperar buenos rendimientos en los activos financieros.

Estamos al inicio de este proceso de intento de “aterrizaje” con un banco central que perdió tiempo y ahora tiene que reubicarse rápidamente.

El rumbo de la inflación es incierto y los efectos del ajuste también; no hay que dejar de pensar que las acciones que adoptará la Fed son de nuevo inéditas y los factores que podrían determinar la persistencia de la inflación también.

Este trimestre y tal vez todo este año tendremos que observar esta nueva etapa del experimento que comenzaron los banqueros centrales hace doce años y que ahora ha asomado sus consecuencias.

Una buena parte del contenido de los libros de texto de política monetaria que revisarán los estudiantes de economía en el futuro se está escribiendo justo ahora.

[email protected]

Esta columna se publica semanalmente en el periódico El Economista, en versión impresa y online.

https://www.eleconomista.com.mx/opinion/Los-aterrizajes-suaves-no-existen-20220420-0140.html

Comparte
Rodolfo Campuzano
Director General de INVEX Operadora | INVEX Banco
Rodolfo Campuzano on Email