La recuperación que vivieron los mercados en julio parece poco sostenible. La mayoría de los argumentos, pero sobre todo la elevada incertidumbre, siguen apuntando a bajos retornos en medio de una elevada volatilidad. La racha por sí sola no parece ser un indicador de un momento propicio para invertir y lo estamos comprobando en los pocos días que han transcurrido en agosto.


No es la costumbre de esta columna hacer reiteraciones, pero creo que vale la pena citar al menos dos. Una es la breve explicación que le ofrecí la semana pasada: el alza de los mercados se detonó ante la excesiva confianza de muchos inversionistas en que la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) efectuará un giro en su postura y, más pronto de lo que se anticipa, volverá a activar un ciclo de baja de tasas de interés debido a la recesión que enfrentaría la economía norteamericana. (“El posible pivoteo de la Fed”, El Economista, 28 de julio 2022).

Es normal que los inversionistas encuentren un sentimiento positivo en la posibilidad de que la Fed reaccione ante noticias de debilidad económica; es justo lo que el banco central ha hecho por un espacio de 12 años después de la crisis financiera del 2008. Ahora que se publican datos que en casi todos los rubros anticipan una nueva recesión, hay quienes piensan que nuevamente las autoridades cederán a la presión de la debilidad económica y revertirán la cruda alza de tasas que están implementando este año.

La otra reiteración es sobre comentarios que hacíamos en junio pasado: “Si los datos apuntan a una mayor debilidad de la que ahora se descuenta o si se presenta una recesión; curiosamente ello puede significar buenas noticias a los ojos de los inversionistas que creen que los bancos centrales retrocederían en su estrategia de restricción para controlar la inflación” (“La ecuación del verano”, El Economista, 9 de junio de 2022).

Le mencioné al definir aquella ecuación para el verano, es decir la serie de factores que provocarían movimientos en los mercados, que ésta se centraba en dos ideas básicas:

1) No sabemos si la inflación cederá…Es previsible que haya una menor inflación en julio de la que se presentó en junio cuando ésta alcanzó el 9.1%; pero en el índice que excluye los volátiles precios de alimentos y energía seguimos viendo una importante reticencia. La llamada inflación subyacente, creada precisamente para orientar mejor a los bancos centrales en sus decisiones de política monetaria, seguirá siendo elevada. Al menos así lo muestra el cálculo del indicador oportuno de la Fed de Cleveland hoy en día.

Es aquí donde la idea de una vuelta a la laxitud se atora. La FED no parece estar cerca aún de declarar una victoria en su lucha contra la inflación; probablemente no lo esté en lo que resta del año. En esta ocasión, la postura puede haber cambiado, las autoridades deben preserva su credibilidad y para ello deberán luchar diariamente contra la combinación de debilidad económica más inflación dándole mayor importancia a esta última. Esta vez en ese aspecto las cosas pueden ser diferentes.

2) Tampoco sabemos el tamaño del descenso en el crecimiento… Es muy importante este punto. A muchos se le olvida que las acciones de política monetaria tienen repercusiones a lo largo de los meses subsecuentes. El efecto no es inmediato. No hemos visto el completo efecto del apretón de tasas tan sólido que se ha dado en el año. Es probable que el descenso en la actividad se acentúe en los siguientes meses y traspase a segmentos en donde aún parece haber solidez como el empleo. Tal cosa sucederá probablemente antes de que veamos una tendencia franca de descenso en la inflación.

En otras palabras: La ecuación del verano está más vigente que nunca. Las conclusiones son las mismas, la ruta de los mercados es bastante incierta. Y hay elementos nuevos, la misma FED ha declarado que no realizará una orientación futura, que sus próximas decisiones dependerán de lo que señalen los datos. Siendo así, al son de la publicación de información y de las noticias veremos episodios de recuperación mezclados con momentos de decepción y una falta de definición de tendencia tanto en las tasas de largo plazo como en las bolsas.

En cuestión semanas habrá mucha información adicional; por ahora el escenario es demasiado riesgoso como para sumir que las cosas han cambiado. La volatilidad seguirá siendo la principal característica, tómelo en consideración.

 

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Esta columna se publica semanalmente en el periódico El Economista, en versión impresa y online.

https://www.eleconomista.com.mx/opinion/Recuerde-la-ecuacion-del-verano-20220803-0123.html

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Rodolfo Campuzano
Director General de INVEX Operadora | INVEX Banco
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