La inflación y los problemas relacionados con la demanda parecen presionar los márgenes de las emisoras. Las expectativas de resultados hacia adelante se ven presionadas y eso genera incentivos perversos para permanecer en Bolsa

La Reserva Federal de Estados Unidos no logró eliminar la ruta de sube y baja tan espectacular que han visto las bolsas en los últimos tres días (El yo-yo); lo que sí confirmó es la convicción de que subirán las tasas de interés (La piedra) y elevó de nuevo los réditos en los mercados de deuda.

Las operaciones del cierre del día de ayer son quizás más preocupantes dado que tanto en deuda como en el mercado de capitales hubo minusvalías relevantes.

En los últimos tres días se ha presentado un fenómeno muy poco visto en las bolsas de Estados Unidos. Durante lo que va del año, ya hay una corrección que acumula una pérdida ya de por sí notable.

La semana pasada las bolsas registraron su peor semana en 12 meses; al día de ayer: el S&P 500 retrocede (-)8.7%, el Dow Jones disminuye (-)5.97% y el NASDAQ ha tenido una caída de (-)13.4 por ciento.

La mayoría de los sectores operaron en terreno negativo; en especial destacaron las disminuciones en los sectores: tecnología de la información y consumo discrecional, con variaciones de dos dígitos a la baja. 

Pero el movimiento intradía es interesante. El lunes pasado, a media mañana, los mercados presentaban una pérdida cercana al 4% en promedio; sin embargo, al cierre de la jornada vimos actividad de compra y un cierre sin pérdidas. Lo mismo sucedió el martes, aunque en una magnitud menor, un inicio a la baja y un cierre con recuperación.

El día de ayer pasó lo contrario, los mercados abrieron con fuerza al alza y al final de la jornada registraban pérdidas marginales. Este sube y baja es algo poco común, es de notarse que las veces que se ha presentado han sido momentos previos a una corrección mayor de las bolsas.

¿Hay nerviosismo? Sí, mucho. Los factores que han generado aversión al riesgo desde el inicio del año parecen agudizarse.

El crecimiento enseña señales de un menor ritmo. Los indicadores adelantados como el PIB que calcula la Fed de Atlanta muestran un descenso en las últimas semanas, también lo enseñan el índice de sorpresa económica que calcula Citi, por ejemplo.

Aunque aún hay la sensación de un crecimiento robusto, éste pudiera perder fuerza ante una mayor restricción monetaria y ante los problemas que genera la presión inflacionaria sobre el gasto de los hogares. No hay que olvidar también la presión que hay en la cadena de suministros y el bajo incentivo a la movilidad por la presencia aún de la variable Ómicron.

La inflación y los problemas relacionados con la demanda parecen presionar los márgenes de las emisoras. Las expectativas de resultados hacia adelante se ven presionadas y eso genera incentivos perversos para permanecer en la Bolsa.

Asimismo, durante esta semana las noticias relacionadas con el conflicto generado entre Estados Unidos y Europa Occidental con Rusia ante una probable invasión a Ucrania se intensificaron.

La pugna permanece y las declaraciones, así como las acciones de ambos lados, apuntan más a la permanencia y posible agravamiento del conflicto.

Las presiones impactan directamente en los precios de la energía y ponen nerviosos también a los agentes en los mercados ante la posibilidad de una escalada a un problema que represente un cambio de panorama con relación al crecimiento.

Por último, la Fed le dio un nuevo golpe al clavo de la angustia al publicar un comunicado el día de ayer en donde confirma su postura restrictiva y anticipa el comienzo de un alza de la tasa de referencia “pronto”, así como el inicio de la reducción en su hoja de balance, algo que influye negativamente sobre la perspectiva de los mercados

En nuestra opinión, el banco central norteamericano trata de recuperar una posición de fuerza en el afán de controlar la inflación; por ahora parece debe ajustar rápido sus medidas de política monetaria ante una realidad más cruda relacionada con la inflación que permanece en niveles superiores al 7% y que pinta a mostrar dificultades para su control.

Si bien el número podría bajar por efecto de la comparación estadística, la sensación de control sobre los precios tardará en permearse al mercado. Por eso la necesidad de acciones más duras.

Las nuevas realidades a las que se están adaptando los inversionistas globales no parecen desaparecer pronto. El escenario de riesgo se ha intensificado y la incertidumbre sobre el rumbo de las bolsas en especial es alta.

Las bolsas podrían tener más sesiones de yo-yo hacia adelante, pero la piedra angular de tasas más elevadas terminará por repercutir en sus tasas de retorno que se esperan bajas y tal vez negativas por un tiempo.

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Esta columna se publica semanalmente en el periódico El Economista, en versión impresa y online.

https://www.eleconomista.com.mx/opinion/El-yo-yo-y-la-piedra-20220126-0121.html 

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Rodolfo Campuzano
Director General de INVEX Operadora | INVEX Banco
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