La inflación en Estados Unidos se ubicó en 7.0% al cierre de 2021, su nivel más alto en 40 años. La inflación subyacente, aquélla que excluye los precios de alimentos y energía, cerró el año en 5.5% anual, casi tres veces por encima del objetivo de la Reserva Federal (FED).

Los cuellos de botella en la industria global representan el principal riesgo al alza para nuestros estimados de inflación de México y Estados Unidos. Hasta ahora, dichas disrupciones persisten e incluso podrían acentuarse durante la ola de la variante ómicron.

Ricardo Aguilar Abe
Economista en Jefe | INVEX
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La semana pasada:

La primera semana de 2022 registró eventos relevantes. Sin duda, uno de los que más llamó la atención fue la publicación de las minutas de la Reserva Federal (FED).

La FED dio a conocer un nuevo Beige Book, documento que recaba la percepción sobre la actividad en los principales distritos económicos de Estados Unidos.

Los continuos problemas en la cadena de suministros y la escasez de mano de obra resaltaron como las principales causas de una desaceleración económica al cierre del 4T-21. Las expectativas de crecimiento para los próximos trimestres se moderaron. Por su parte, la actividad manufacturera continuó al alza a pesar de la presencia de la variante ómicron.

Las manufacturas han resistido los embates del COVID-19. En junio de 2020, apenas tres meses después del cierre prácticamente total de la economía, la producción en Estados Unidos se reactivó. Incluso en México, la industria manufacturera reabrió a mediados de 2020 al clasificarse ésta como un sector esencial.

Por otra parte, durante cada ola del coronavirus -incluyendo la actual- los países en Asia anuncian la implementación de confinamientos estrictos debido a sus políticas de COVID-cero. Si bien el impacto de las continuas disrupciones en la cadena de suministros podría ser temporal a causa de estos cierres (al menos lo que dure la ola), donde parece haber un efecto más duradero es en la inflación.

En el contexto global:

El índice de precios al consumidor de Estados Unidos (CPI) creció 7.0% anual al cierre de diciembre del año pasado. Los principales componentes que ejercieron presión sobre este índice fueron los precios de energía (29% anual), precios de vehículos usados (37% anual) y precios de vivienda (4.1%). La inflación anual subyacente se ubicó en 5.5%.

El Beige Book de la FED reveló que, a pesar de un incremento de precios más moderado, la disrupción en la cadena global de suministros continúa ejerciendo presión sobre las estructuras de costos. Aunado a lo anterior, se registra presión por el lado de los salarios. La inflación al productor de Estados Unidos (demanda final) se mantiene alrededor de 10% anual.

Los datos de ventas al menudeo fueron muy negativos. De acuerdo con el Departamento de Comercio de EUA, las ventas cayeron 1.9% en diciembre (+0.3% estimado por el mercado). Excluyendo compras de vehículos y gasolina, el indicador cayó aún más (-2.5% m/m). Habrá que prestar atención a los siguientes datos de ventas minoristas, pues éstas representan un importante indicador adelantado del consumo (variable que representa el 70% del PIB norteamericano).

La producción industrial registró una contracción de 0.1% en diciembre (-0.3% en la parte de manufacturas). No se considera que esta cifra represente un cambio de tendencia, pues la industria norteamericana ha demostrado fortaleza durante la pandemia, incluso durante olas relevantes.

Finalmente, el índice de confianza del consumidor que elabora la Universidad de Michigan mostró un deterioro en enero al pasar de 70.6 a 68.8 puntos. La persistencia de la pandemia, aunado a una inflación elevada, pesan sobre el sentimiento de los hogares.

En México:

Ajustamos a la baja nuestro estimado de crecimiento de la economía mexicana en 2021 de 5.5% a 5.3% debido a un mal dato de producción industrial en noviembre (para consultar nuestra opinión, ingresar a la liga que se encuentra al principio de este reporte).

De nueva cuenta, la actividad de la construcción generó un tropiezo en la industria mexicana. De hecho, no esperamos que esta variable repunte hasta que no incremente la participación del sector privado en proyectos de infraestructura que aumenten la productividad y generen crecimiento.

A pesar de continuas controversias, consideramos que el Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) se mantendrá como un importante motor de la industria mexicana de exportación.

¿Qué esperar en los próximos días?

Esta semana se publicarán pocos datos económicos.

En Estados Unidos destacan el índice manufacturero de Nueva York de enero (31.9 puntos estimado, 25.5 puntos mes anterior). Asimismo, se conocerán los inicios de casas y los permisos de construcción de diciembre (-1.7% m/m y -0.8% m/m estimados).

Es probable que la expectativa de un ciclo de alza de tasas más agresivo por parte de la FED incremente la demanda de créditos hipotecarios a tasa fija antes del inicio de este ciclo. La demanda posteriormente podría caer al concretarse mayores niveles de tasas.

En más datos, se anticipa una caída de 0.6% en las ventas de casas existentes de diciembre. Finalmente, el consenso estima 205 mil solicitudes iniciales del seguro de desempleo para la semana laboral que concluyó el 15 de enero.

En México se conocerán las ventas de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD), así como la tasa de desocupación de diciembre (3.30% estimado INVEX).

Llama la atención que el consumo privado no ha logrado despuntar a pesar de las recientes ganancias que se han registrado en el mercado laboral.

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