Desde mi particular punto de vista, la posibilidad de una corrección de mayor tamaño en las bolsas del mundo desarrollado depende de la agresividad y del tamaño de la actual alza en las tasas de interés.

Considero que los recientes ajustes en las bolsas se relacionan más con la actitud de los inversionistas con respecto a la previsión de tasas de interés más elevadas, que a la proliferación de contagios de la variante Ómicron.

El tema de la pandemia encuentra sus niveles más elevados en la tasa de contagio en el mundo desarrollado y seguramente repuntará en países emergentes. Esto genera la sensación de una parálisis por las medidas de precaución.

Sin embargo, consideramos que las autoridades no endurecerán las medidas de restricción que se vienen aplicando. Hay presión sobre la capacidad hospitalaria pero la menor agresividad de la variante no modifica las expectativas sobre el crecimiento. 

Creo que los inversionistas con un horizonte mayor al que implica la actual ola (se habla que puede haber descensos violentos en febrero), podrían retomar la óptica positiva por lo robusto del crecimiento y la continuidad de la recuperación.

Por lo tanto, desde mi particular punto de vista, la posibilidad de una corrección de mayor tamaño en las bolsas del mundo desarrollado depende de la agresividad y del tamaño de la actual alza en las tasas de interés de los principales bancos centrales del mundo, particularmente la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed). No hay que dejar de ver que el movimiento ha sido bastante violento; de cerca de 30 puntos base para los plazos largos en los bonos del tesoro norteamericano; ello implica perdidas relevantes. La velocidad es insostenible y ya presenciamos una aparente estabilidad.

Los ajustes de la semana pasada se presentaron al publicarse las minutas de la reunión del Comité de Mercados Abiertos de la Fed en dónde se arraigó la visión de una postura más dura contra la inflación por parte de los participantes.

Los miembros del Comité no sólo discutieron la necesidad de acelerar el programa de reducción de recompras de bonos que viene haciendo la Fed, sino que también esbozaron la necesidad de activar alzas en la tasa de interés de referencia y también de tomar acciones para reducir su elevado balance, lo cual implicaría no sólo dejar de comprar bonos sino de venderlos en un momento dado, con la consecuente presión sobre los réditos que ello generaría.

Al momento de escribir esta nota los futuros de la tasa de fondos federales asumen que puede haber hasta cuatro incrementos de un cuarto de punto en dicha tasa este año y que el programa de recompras (como ya lo confirmó el presidente de la Fed en esta misma semana) finalizará en marzo. Es un cambio importante con respecto a lo que se percibía en noviembre.

No obstante, a pesar de la advertencia que le hacia la semana pasada con respecto a la casi unánime convicción de que subirán las tasas, nuestra expectativa es que la Fed actuará con gradualidad.

El supuesto más común es que la inflación deberá descender a lo largo del año conforme se presente un comparativo más favorable y se distiendan los nudos en las cadenas de suministro del sector industrial.

Pero, ayer se publicó la inflación anual (7%) más alta desde 1982. Habrá dificultades para controlarla en especial si el tema de la pandemia y las circunstancias de la economía continúan creando escasez de mano de obra e interrupciones en cadenas de suministros. No deberíamos asumir que habrá la percepción de que la inflación está controlada por varios meses hacia adelante, eso quizás puede suceder si acaso hacia finales del año.

Al mismo tiempo, no esperamos medidas adicionales de restricción como la reducción del balance en los próximos doce meses.

Un movimiento gradual hacia tasas mayores y mayor restricción monetaria muy probablemente en el mundo desarrollado mantendrá la premisa de muy bajos rendimientos, si no es que minusvalías importantes, en los títulos de deuda.

¿Qué hacer entonces? Creo que mientras no haya una disrupción sonora, muchos inversionistas decidirán mantenerse en acciones. Parece una locura con los precios de hoy, los índices en máximos y las valuaciones estiradas, pero el criterio de que la alternativa es peor podría seguir vigente.

Quizás por eso las bolsas se mueven de nuevo hacia arriba. Tal vez esos inversionistas permanezcan mas tiempo con “el dedo en el gatillo” para salirse rápido, pero una corrección mayúscula aun no cuenta con el consenso adecuado por que el retiro de la distorsión de la tasa baja no debería ser violento.

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Esta columna se publica semanalmente en el periódico El Economista, en versión impresa y online.

https://www.eleconomista.com.mx/opinion/Quedarse-o-no-quedarse-en-Bolsa-20220112-0137.html

Rodolfo Campuzano
Director General de INVEX Operadora | INVEX Banco
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