Todavía el día de ayer el Presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, defendió la tesis de una inflación que eventualmente va a bajar.

El tema en la narrativa de estos últimos días es de nuevo la inflación. Al final de la explicación de los ajustes recientes que hemos visto en los mercados está la crisis de energía y el desmedido aumento de precios en algunos bienes básicos como metales industriales y algunos bienes agropecuarios. 

La situación se empalma con la presión ya existente de la escasez de insumos en la cadena de suministros en muchos bienes manufacturados y la aceleración de la demanda.

Los inversionistas en los mercados globales manifiestan preocupación de que la inflación se mantenga presionada más de lo debido, que los bancos centrales están comenzando a restringir poco a poco su postura de política monetaria y que no serán tan indulgentes como originalmente se pensaba.

Puede haber varias explicaciones detrás del ajuste: El desorden habitual en el Congreso de Estados Unidos con respecto a la aprobación de un nuevo techo de endeudamiento y las posturas agresivas de los involucrados; el caso de la constructora china Evergrande que no termina de solucionarse, así como la expectativa incierta sobre el crecimiento en China; un menor entusiasmo con un crecimiento que hasta ahora parece seguir siendo positivo; todo ello podría ser usado como argumento.

Sin embargo, los ajustes en Bolsa con relativos, no llegan al 5% con respecto al último máximo registrado; los ajustes en las tasas de largo plazo son notorios, pero también se ubican en niveles (1.5% para la tasa de interés del bono a 10 años del Tesoro norteamericano) menores a los vistos en el aumento que vimos en el primer trimestre.

Por su parte, el dólar ha mostrado una fortaleza inusual contra la mayoría de las monedas. 

A mi modo de ver la situación tiene que ver con la postura de los bancos centrales hacia adelante.

Los participantes en los mercados tienen menos confianza en las aseveraciones que hacen los banqueros centrales con relación a la transitoriedad de la inflación.

Esta transitoriedad parece prolongarse con la crisis del mercado del gas y el tema de los aumentos en los precios de energía.

Todavía el día de ayer el Presidente de la Reserva Federal defendió la tesis de una inflación que eventualmente va a bajar.

Asimismo, esgrimió de nuevo la premisa de considerar que pueden ser tolerantes con la inflación por encima de su objetivo por un tiempo considerable, con el fin de lograr una mejora en el empleo.

El escepticismo es entendible al observar los aumentos en gas, petróleo, aluminio, así como en bienes agropecuarios como el algodón o el maíz.

¿Qué tan tolerante puede ser la Reserva Federal y los bancos centrales de países desarrollados con una inflación que muestre persistencia? Creo que en un principio pueden serlo mucho simplemente por el hecho de que el nivel de endeudamiento es tan elevado que mantener una inflación alta les resulta benéfico a los gobiernos.

El enfrentamiento entre la necesidad de ajuste y esta tolerancia se va a reflejar en los mercados en los próximos trimestres, lo estamos comenzando a ver con las alzas de las tasas de largo plazo y la fortaleza del dólar.

El ambiente para los bancos centrales con respecto a su argumento central será más adverso, ello implica mayores jornadas como las que hemos visto en los últimos días.

La carga de riesgo en los mercados es mayor a medida que se consolida este contexto. Un viraje de los bancos centrales a una política aun de mayor restricción podría provocar ajustes poco agradables en las bolsas y también en los mercados de bonos.

Este incipiente espacio de riesgo denota también que hay pocos espacios de refugio; no parece ser en el oro, ni en monedas distintas al dólar.

Si usted teme una fuerte volatilidad en los mercados y apuesta a que los bancos centrales no podrían controlar el problema inflacionario y terminarán capitulando, debería tener una parte de dólares en su cartera, aunque no le paguen ningún interés.

En México no vamos a ver algo distinto. Las tasas de interés han subido en toda la curva de rendimientos.

Este jueves Banxico subirá las tasas de nuevo y la Bolsa y el tipo de cambio se ajustarán, uno a la baja y el otro al alza en la medida que se corrijan los mercados en el exterior. Ha sido poco rentable tener dólares en los portafolios durante el año, tal vez en el último trimestre cambie la historia.

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Esta columna se publica semanalmente en el periódico El Economista, en versión impresa y online.

https://www.eleconomista.com.mx/opinion/Transitoriedad-prolongada-20210929-0144.html

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Rodolfo Campuzano
Director General de INVEX Operadora | INVEX Banco
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