Narrativas cambiantes

Parece que la narrativa está cambiando, ante la esperanza de una recuperación importante a principios del año, los inversionistas apuestan, en el segundo semestre del año, en una recuperación mucho menos fuerte de la prevista.

En los primeros meses del año la percepción de los inversionistas en los mercados convergía hacia recomendaciones centradas en la recuperación acelerada, tanto del crecimiento económico como de la inflación. Ahora parece haber un cambio en la narrativa. Al parecer el posicionamiento de los portafolios está prefiriendo volver a las apuestas del segundo semestre del año pasado y evitar cualquier postura que dependa de la idea de una recuperación muy fuerte.

Un repaso rápido de la lógica de inicio de año: La entrada del gobierno de Biden en Estados Unidos propició una política agresiva de apoyos fiscales adicionales a los de la era Trump, y de vacunación para contrarrestar las acciones de confinamiento. Al mismo tiempo, la Reserva Federal modificó su postura dejando claro que apoyaría una recuperación del empleo a costa de tolerar una mayor inflación (al menos en promedio). En el mundo, China adelantó una recuperación relevante de sus condiciones de crecimiento con respecto a las registradas durante la pandemia.

El contexto descrito con anterioridad provocó movimientos importantes en los mercados. Las tasas de interés de largo plazo repuntaron fuertemente entre febrero y marzo propiciando serios momentos de nerviosismo en los mercados. A su vez, las apuestas en las bolsas se redirigieron a sectores como el industrial, el financiero o el de servicios que habían sido sumamente castigados durante la pandemia y, en consecuencia, los grandes beneficiados del año pasado, en especial las empresas del sector de tecnología, se rezagaron. Por su parte, los precios de los bienes básicos repuntaron con violencia, así como las expectativas de inflación. 

Hace dos meses no había nadie que pusiera sobre la mesa una argumentación distinta. 

Pues nada. Las cosas parecen haber cambiado. En las últimas semanas hemos visto a los mercados apuntar hacia otro lado. Las tasas de interés de largo plazo han descendido fuertemente; la tasa del bono a 10 años en Estados Unidos que se ubicó por encima de 1.70% ahora se ubica muy cerca del 1.30%. 

Las bolsas se mantienen cerca de sus máximos, pero los movimientos han sido sumamente acotados. Solo en dos jornadas durante junio las variaciones fueron superiores al 1.0%, algo que no se veía al inicio del año. El sector con más ganancias ha vuelto a ser el tecnológico a costa de los sectores anteriormente mencionados relacionados con la recuperación. 

Las expectativas de inflación han descendido de sus máximos. Los diferenciales entre las tasas nominales y reales han vuelto a bajar. Los precios de bienes básicos en muchos casos (con la notoria excepción del petróleo) descendieron de sus niveles máximos registrados hace algunas semanas.

¿Qué hizo que se desvaneciera esta apuesta por la recuperación? ¿Lo que hacen los mercados ahora indica el augurio de que se desinflará el impulso? Mi punto de vista es que se trata más de un asunto de corrección de expectativas favorables que se habían excedido, más que de un cambio de escenario con respecto al crecimiento.

En la economía, la marcha es contundente a crecer a niveles no vistos hace mucho (7% aproximadamente en este año en Estados Unidos). Pero no hay sorpresas positivas como las hubo en al primer trimestre. Los datos de producción, consumo y recuperación del empleo mantienen una tendencia favorable pero no superior a lo que estiman las expectativas. En China, los últimos datos señalan que el envión de crecimiento se ha terminado. 

En cuanto a la inflación. Las autoridades señalan que hay un fuerte factor de temporalidad propiciado por la insuficiencia de las cadenas de suministro. La misma recuperación debería reducir la presión. Al parecer hay una mayor creencia en este sentido.

Ya le hemos hablado de que el entorno para las empresas en bolsa es muy retador. Por ahora, los salarios crecen más que el empleo y eso implica presión de costos. Hay la expectativa de un cambio en el esquema impositivo que aumente la tasa a la que contribuyen muchos negocios. Las valuaciones son elevadas y un entorno complicado reduce la expectativa de mayores ganancias.

Por último, la FED mantiene las distorsiones muy vivas en el mercado. Sigue recomprando bonos, mantiene un discurso enfocado en la falta de recuperación del empleo y en la transitoriedad de la inflación. Al reducir la oferta de bonos que emite el gobierno presiona las tasas a la baja.

Creo que el cambio no es tan radical. No hay un viraje absoluto de las tendencias que provocaron la apuesta por la recuperación. El crecimiento será alto, falta tiempo para ver si la inflación fue temporal o no y en todo caso, las medidas extraordinarias de estímulo (y distorsión) se comenzarán a retirar a lo mejor más pronto de lo que se piensa.  Los mercados ya tienen descontada la ruta, pero creo que no justifica virajes tan violentos en las posiciones. La frecuencia en el cambio de narrativas puede seguir dando mucho de qué hablar en los siguientes meses.

perspectivas@invex.com

Esta columna se publica semanalmente en el periódico El Economista, en versión impresa y online.

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Rodolfo Campuzano
Director General de INVEX Operadora | INVEX Banco