Desde el año pasado la Fed advirtió que toleraría tasas de inflación superiores a su objetivo (2%) mientras se gestaba una recuperación del daño que sufrió la economía a raíz de la pandemia.

“Dos chicos caminaban por la ciudad con su abuelo. A media tarde comenzaron a ver que se juntaban algunas nubes en el cielo. En cuestión de poco tiempo, las nubes se hicieron nubarrones que presagiaban una tormenta. A los chicos no les gustaba mojarse, en el pasado habían sido sorprendidos por la lluvia sin contar con protección y no deseaban que pasara lo mismo. Sabían que el abuelo contaba con un paraguas.

Los chicos apostaron a que en cuanto comenzaran a caer gotas el abuelo abriría el paraguas, pero estaban equivocados. El abuelo les advirtió que abriría el paraguas sólo si fuese necesario, que las nubes parecían pasajeras y que no quería arriesgarse a mojar el paraguas antes de que realmente fuese útil.

Así es como empezó a llover y los muchachos no alcanzaban a entender por qué caminaban bajo gotas de agua. Comenzaron a especular. Aquel que sentía que el aguacero era inminente advirtió que el abuelo estaría obligado a abrir el paraguas y busco rápidamente refugio. El que confió en el criterio del abuelo siguió caminando a su lado. Conforme la lluvia apretaba parecía que el primero tenía razón, cuando la llovizna se controlaba, parecía que el segundo sería quien ganaría la discusión. El caso es que lo importante no es que lloviera, sino cuándo el abuelo abriría el dichoso paraguas”.

Me parece que en los mercados sucede algo parecido entre la presencia de una inflación, que ya es alta, y en donde se siguen vislumbrando presiones, junto con la interpretación de lo que hará la Reserva Federal (Fed), que hasta ahora mantiene una política de fuerte relajación a través una tasa de referencia anclada en cero y la recompra, cada mes, de una gran cantidad de bonos en el mercado.

Desde el año pasado la Fed advirtió que toleraría tasas de inflación superiores a su objetivo (2%) mientras se gestaba una recuperación del daño que sufrió la economía a raíz de la pandemia. La variable clave en esta ecuación sería la recuperación del empleo.

Entre febrero y marzo, muchos participantes en los mercados interpretaron correctamente que la recuperación en la economía sería fuerte gracias a las vacunas y a los fuertes programas de gasto del gobierno.

Ante ello muchos anticiparon una inflación elevada. Corrieron a buscar refugio y se deshicieron de posiciones en tasas de interés de largo plazo, lo cual originó un alza de los réditos bastante dañina.

En estos momentos la situación es otra. La Fed ha insistido en que la presión sobre la inflación será temporal.

Los datos de crecimiento ya no son tan sorprendentes, más bien se alinean a lo previsto por los analistas.

La inflación ha sido alta, pero hay aparentemente una leve tendencia de retroceso en los precios de los bienes básicos, que hace pensar a algunos que la inflación podría ser efectivamente transitoria y que la Fed podría tener razón.

Aún estamos lejos del desenlace de esta disyuntiva, pero parece claro que la discusión no es con relación al tamaño de la inflación o los elementos que por ahora se acumulan a su favor.

La verdadera corrección en los mercados vendrá de las señales que dé la autoridad, en este caso la monetaria, de querer cambiar de rumbo; algo que no ha sucedido, y que, a la luz de la información reciente, parece que no va a suceder pronto.

Así que este verano transcurrirá con datos de inflación elevados y con las autoridades sin cambiar su postura. Ello hace anticipar que las tendencias de los últimos días pueden extenderse: las bolsas podrían intentar romper sus niveles máximos (a final de cuentas la recuperación está en marcha), las tasas (incluso las de largo plazo) no subirían, los activos de riesgo como bolsas y monedas emergentes se mantendrían sólidos y el dólar podría debilitarse aún más contra varias monedas.

Estas premisas pueden cambiar, siempre y cuando haya datos que apunten a otro lado (en especial referentes a la inflación y el empleo) o haya manifestaciones sorpresivas por parte de las autoridades.

En su comunicado de política monetaria de junio la Fed publicará una estimación de un posible aumento de tasas hacia finales del año próximo, pero por ahora seguirá sin hacer nada.

perspectivas@invex.com

Esta columna se publica semanalmente en el periódico El Economista, en versión impresa y online.

https://www.eleconomista.com.mx/opinion/Se-trata-del-paraguas-20210602-0155.html

Rodolfo Campuzano
Director General de INVEX Operadora | INVEX Banco

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