Perspectiva Mensual Febrero 2021

INVEX Análisis

ECONOMÍA

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ajustó al alza sus estimados de crecimiento para Estados Unidos y México. Si bien algunos indicadores han mostrado fortaleza y efectivamente esperamos un sólido avance de la economía en 2021, mantenemos cierta cautela en cuanto al optimismo mostrado por el FMI. El ritmo de inmunización contra el COVID-19 será clave, particularmente en los países avanzados.

Algunos indicadores de actividad industrial, exportaciones (principalmente de insumos utilizados en la producción de bienes de alta tecnología) y consumo sugieren que China crecerá fuerte en 2021. Por otra parte, la economía de la Eurozona cayó durante el 4T-20 debido al restablecimiento de medidas de confinamiento estricto dirigidas a contener la pandemia y es probable que esta región tarde más en reactivarse.

De acuerdo con el FMI, China se afianzará como el principal motor de la economía global durante el presente año, con un crecimiento ligeramente mayor a 8.0%. La Eurozona, una de las regiones más golpeadas por el coronavirus, podría crecer menos de lo que previó el organismo inicialmente (4.2% vs 5.2% pronóstico anterior).

Ante posibilidad de observar la aprobación de más paquetes de estímulos fiscales, la continuación de una política monetaria laxa y un proceso de inmunización eficiente con resultados positivos hacia el cierre del año, el FMI ajustó al alza su estimado de crecimiento del PIB de Estados Unidos en 2021 de 3.1% a 5.1%. Si bien coincidimos con las perspectivas del organismo para China y Europa, consideramos que el estimado para la economía de EUA es relativamente optimista.

Efectivamente, es probable que la principal economía del mundo crezca a una tasa sólida en 2021 pero no tan elevada como lo estima el FMI. Nuestro estimado se ubica en 4.0%. Por un lado, surgen algunos riesgos con respecto a la velocidad del proceso de inmunización. Asimismo, habrá que ver si los siguientes paquetes de ayuda fiscal impulsarán directamente al consumo (variable que representa el 70% del PIB norteamericano) o más bien se dirigirán a proyectos de inversión pública que tardan más en impactar sobre las cifras de crecimiento.

Anticipamos que el crecimiento de Estados Unidos será paulatino y no acelerado, sobre todo si apenas se ha inmunizado al 8% de la población norteamericana de acuerdo con algunos cálculos y las farmacéuticas enfrenan límites de producción. Sobre todo, destaca que los pedidos disponibles para el sector privado estarían listos hasta finales del presente año.

En cuanto a México, el FMI estima un crecimiento del PIB de 4.3% en 2021 y consideramos que es optimista. La demanda interna permanecerá débil por el todavía más lento proceso de inmunización en nuestro país (alrededor del 0.5% de la población vacunada al cierre de enero), a la extensión de semáforos rojos ante el bajo control de la pandemia, a la baja ejecución de proyectos de infraestructura por parte del sector privado, a la falta de estímulos fiscales que eviten la quiebra de más empresas y la pérdida de más empleos, así como proyectos de inversión pública que no generan condiciones propicias para el crecimiento. A pesar que la actividad en 2021 recibirá el impulso del sector externo tal como ocurrió en 2020, el contrapeso de la demanda interna será relevante.

De acuerdo con nuestras estimaciones, el PIB de México podría crecer apenas 3.5% en 2021 después de caer 8.5% en 2020. En cuanto a inflación, las condiciones de holgura en la economía podrían contener el avance de los precios y abrir campo para más bajas de tasas por parte de la Junta de Gobierno del banco central.

A diferencia de Estados Unidos, donde distintas medidas de inflación continúan al alza por la agresiva expansión del déficit público y del balance de activos de la FED, las presiones inflacionarias en México aún no se manifiestan a pesar del reciente incremento en algunos precios internacionales de materias primas. Nuestros estimados para la inflación de Estados Unidos y México al cierre de 2021 se ubican en 2.3% y 3.7%, respectivamente.

TASAS Y TIPO DE CAMBIO

Al inicio del año la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) mantiene su postura de política monetaria acomodaticia. Consideramos que, a pesar de ello, las tasas de interés de largo plazo continuarán su camino paulatino de alza. En México, la inflación rebotó al inicio del año, pero se mantiene una fuerte holgura en la actividad económica. Se descuenta que Banxico baje la tasa de referencia en febrero, pero el espacio de mayores reducciones parece acotado.

En la primera reunión de política monetaria, la FED no hizo cambios y reafirmó la continuación de los programas de compras de activos para seguir coadyuvando a la recuperación del crecimiento. A esto se le sumará un paquete de estímulo fiscal que impulsa la nueva Presidencia de los EE.UU. el paquete puede ser de hasta 1.9 mil miles de millones de dólares que se hará extensivo, no sólo a individuos, sino a pequeñas y medianas empresas, así como a estados y municipios. La expectativa es que se consolide una recuperación visible del crecimiento, apuntalado por los avances en la vacunación, que para el verano debería mostrar datos significativos de acuerdo al Gobierno Norteamericano.

La perspectiva por el lado de la política monetaria es que no se den señales de cambios en las compras de activos sino hasta, como muy temprano, inicios de 2022. Con esta expectativa seguimos pensando que las tasas de interés de corto y mediano plazo serán bajas y estables; sin embargo, para los réditos de mayor plazo anticipamos un aumento; hacia el verano pudiéramos ver a la referencia de 10 años en niveles alrededor de 1.5%.

En Europa, la expectativa es que el Banco Central Europeo no hará cambios en sus tasas de referencia, ni en sus programas de compras de activos. Es probable que adopte un esquema flexible de objetivo de inflación, para incentivar una recuperación más dinámica en la economía de la región. Asimismo, se espera un estímulo por el lado fiscal de 750 mil millones de euros que brindará apoyo a los países más afectados por la pandemia y que será ratificado por los parlamentos europeos en los próximos meses.

En México, la inflación al inicio del año se ubicó en 3.3% y en la parte subyacente el incremento de precios fue de 3.80% a tasa anual. Los ajustes tradicionales a la baja en precios de servicios no se dieron; al igual que en la parte de mercancías, la cuales aún sufren por el mayor impacto en la oferta derivado de la pandemia. En general se observa cierta resistencia a la baja en la inflación subyacente. Asimismo, en los precios agropecuarios y de la gasolina los aumentos fueron mayor a los estimados y empujaron al alza a la inflación general.

La Junta de Gobierno de Banco de México con una nueva Subgobernadora con tendencia a bajar las tasas de interés, puede llegar a materializar un recorte a la tasa de referencia en febrero, como señal de apoyo a las amplias condiciones de holgura de la economía y a la recuperación del crecimiento. No obstante, la presión de la inflación subyacente y el aumento esperado en las tasas de largo plazo del exterior dejan un espacio corto para futuras bajas por el momento.

Para la parte larga de la curva de tasas de interés, el movimiento de las tasas ha sido con vaivenes, en correlación con sus pares en dólares; con un piso alrededor del 5.50% y un máximo del 5.70%. La demanda por papel gubernamental en estos segmentos de largo plazo responde más al apetito de los inversionistas extranjeros y, aunque no se han dado salidas importantes en lo que va del 2021, los flujos han sido marginales. El comportamiento de las tasas largas seguirá muy en línea con lo que suceda en el exterior y el apetito por activos en mercados emergentes. Sin embargo, no podemos descartar episodios de volatilidad para las tasas de largo plazo.

El precio dólar registró vaivenes a lo largo del mes y marcó un rango de operación muy amplio de $19.54 a $20.60 pesos. El tipo de cambio cerró el mes cerca del máximo del intervalo mencionado. En los mercados globales el apetito al riesgo fue variando considerablemente, pero al final se impuso la fortaleza del dólar. En el caso particular del peso hay varios elementos que se combinaron para registrar una mayor debilidad. Entre ellos la comprobación de un mal manejo de la pandemia, un inicio lento en el proceso de vacunación y la incertidumbre sobre la recuperación de la economía mexicana a pesar del impulso de la demanda externa.

De igual modo, los flujos de inversión en papeles gubernamentales se han retraído y la expectativa del reinicio del ciclo de baja de tasas por parte del Banco de México puede generar un menor atractivo para la inversión en pesos, lo que impactaría aún más al tipo de cambio. A esto se suman, los elementos de riesgo estructural que seguimos reiterando: debilidad de las finanzas públicas, falta de inversión y finanzas de PEMEX y CFE. De momento mantenemos nuestra perspectiva para el dólar en 2021 en $20.4 pesos en promedio.

BOLSAS

Enero fue un mes volátil para los mercados de capitales. El impulso con el que iniciaron el año las principales bolsas no logró sostenerse, con el nerviosismo por un importante ritmo de contagios de COVID-19 y la incertidumbre sobre la aprobación de las medidas de estímulo fiscal; así como por las operaciones especulativas que generaron movimientos de precios abruptos al cierre del mes. La temporada de reportes corporativos fue un factor adicional que fungió en las dinámicas del mercado de capitales.

En enero, el índice global MSCI que incluye emergentes (ACWI) se contrajo (-) 0.5%. Destacó el sector de energía al subir 1.6%, mientras que el de consumo básico tuvo el peor desempeño al bajar (-) 4.0%. La rotación hacia sectores rezagados y cíclicos que puedan favorecerse de una esperada recuperación económica continuó.

El S&P 500 perdió (-) 1.1% en enero; mientras que el Nasdaq se sostiene como uno de los referentes más fuertes al subir 1.4% en el mes. El Hang Seng avanzó 3.9% apoyado en gran medida en la recuperación de la economía de China, el índice MSCI para mercados emergentes lo hizo 3.0% y el Nilkkei 0.8 por ciento. El Stoxx Europe 600 perdió (-) 0.8% en el mes. El S&PBMV IPC de México cayó (-) 2.5%; perdiendo impulso en las últimas jornadas, ya que llegó a ganar 6.0% en las primeras semanas.

Los factores que inciden en el desempeño general de los mercados de capitales no han cambiado: avances en la vacunación y la prevalencia de medidas de estímulo monetario y fiscal.

Este último ha cobrado relevancia con la llegada de Joe Biden al poder en EE.UU. y la fuerza política para llevar a cabo su agenda, entre ellas un nuevo paquete de ayuda fiscal. Por ahora, se desestiman los riesgos de una mayor carga de deuda, conscientes de que es un efecto colateral necesario para apuntalar la economía. El mercado tampoco se preocupa demasiado por la posibilidad de mayores impuestos a las empresas para financiar estas medidas.

En los últimos días existió un factor adicional que genera cierto temor: la participación coordinada de inversionistas minoritarios elevó fuertemente el precio de acciones con débiles fundamentales, dañando las posiciones de fondos de cobertura con posiciones contrarías; y con el nerviosismo de que esto pueda extenderse a otros activos.

En la temporada de reportes corporativos: al cierre del mes el 37% de las empresas del S&P 500 habían entregado sus resultados, de ellas, el 80% sorprendieron en utilidades. En México, el balance ha sido mixto contra lo anticipado, el factor común es un mejor cierre de año en contraste con la debilidad que provocó el COVID-19 al inicio del 2020, y con la visión de que las cifras logren mantener esta tendencia hacia 2021.

Las expectativas siguen siendo positivas para el mercado de capitales en este año, apoyado en la recuperación económica y las medidas de estímulo. El consenso de analistas de Bloomberg subió a 4,100 unidades el estimado de cierre de año del S&P 500. En nuestro caso reiteramos el nivel objetivo del S&PBMV IPC en 48,500 unidades.

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