Perspectiva Mensual Diciembre 2020

INVEX Análisis

ECONOMÍA

Ajustamos al alza nuestros estimados para el crecimiento del PIB de Estados Unidos y México. De acuerdo con nuestras estimaciones, la economía mexicana podría caer 9.0% a tasa anual este año (-9.3% cifra anterior) y crecer 3.5% en 2021 (2.9% anterior). De nueva cuenta, el principal impulso lo brindaría el sector externo, pues las condiciones para el crecimiento de la demanda interna podrían permanecer frágiles por varios trimestres.

Con base en información reciente, la economía de Estados Unidos podría, no sólo registrar una caída menor a la esperada en 2020 (-3.5% vs. -4.0% estimado anterior), sino incluso podría crecer más de lo que se pensó inicialmente en 2021 (3.0% vs. 2.5% anterior).

En lo que respecta a 2020, la falta de medidas estrictas para contener la aceleración de casos de COVID en la Unión Americana han impedido, a diferencia de lo que ocurre en Europa, el deterioro de indicadores de actividad al cierre del cuarto trimestre de este año. Ante un proceso de transición que enfrenta algunas trabajas por parte del presidente Trump, es probable que las medidas más serias para combatir la pandemia ocurran una vez que Biden asuma el cargo. Por otra parte, tampoco anticipamos acciones tan agresivas como las observadas a inicios de la pandemia debido a que el costo económico fue muy elevado, el tratamiento contra la enfermedad ha evolucionado y, sobre todo, la vacuna está en camino. De hecho, algunas farmacéuticas han anunciado que la distribución podría iniciar este mismo diciembre en caso que las autoridades sanitarias de Estados Unidos lo aprueben.

Aunque el segundo paquete de ayuda fiscal aún no llega, consideramos que éste se aprobará a inicios del próximo año sin importar el resultado final en la disputa por el Senado. Lo anterior, aunado a la próxima distribución de una vacuna efectiva contra el COVID, a una política de gasto impulsada por Joe Biden y reforzada por Janet Yellen, su nueva Secretaria del Tesoro, así como al posible restablecimiento de Estados Unidos como un líder económico a nivel global reforzarían el proceso de recuperación en el 2021.

La tracción brindada por Estados Unidos se vería complementada por el despunte de la economía china. De acuerdo con algunas estimaciones (entre ellas las de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) el PIB de China podría crecer 8.0% en 2021 después de aumentar 1.8% en 2020, el año del COVID. El comportamiento de algunos indicadores, entre los que destaca el aumento del PMI manufacturero hacia un nuevo máximo histórico en noviembre, sugiere que la actividad en dicho país se mantiene sobre una firme trayectoria de expansión.

México se vería beneficiado de estos acontecimientos globales, en particular de un repunte en la economía de su principal socio comercial y un mayor apetito por riesgo que se registra entre los inversionistas extranjeros. Las exportaciones mexicanas, mismas que ya registran tasas anuales positivas y alcanzaron en octubre su mayor nivel de 2020, podrían continuar al alza si no hay cierres en Estados Unidos a causa del COVID y si el segundo paquete de ayuda fiscal brinda un impulso importante a la industria de ese país. Asimismo, el envío de remesas podría ser mayor ante un sólido avance en el ingreso de los inmigrantes y el turismo podría aumentar de hacerse efectiva la expectativa con relación a una vacuna.

Por otra parte, estimamos que continuará el débil crecimiento de la demanda interna, sobre todo en lo que respecta a construcción a inversión en capital por parte de agentes locales. A pesar del nuevo anuncio de más proyectos de infraestructura entre los sectores público y privado (mismos que ascienden ya a 68 y representan 2.3% del PIB) aún faltan varios por iniciar. Hasta que no se confirme el avance de más proyectos los anuncios sólo tendrán un efecto sobre el papel.

Para 2020 estimamos una caída de 9.0% en el PIB de México y un crecimiento de 3.5% en 2021 (de nuevo, con el impulso brindado por el sector externo). Por supuesto, a pesar de las mejores expectativas económicas, ni nuestro país ni Estados Unidos podrán colocar a su economía en los niveles registrados antes de la pandemia. De hecho, podrían transcurrir todavía varios trimestres antes que eso ocurra.

TASAS Y TIPO DE CAMBIO

Aunque no hubo cambios en la política monetaria por parte de la Reserva Federal (FED) en noviembre, se esperan ajustes en la guía de expectativas, así como en los programas de compras de activos para diciembre. Las tasas de largo plazo mantienen su tendencia moderada de alza ante la expectativa de que tarde o temprano habrá un paquete de estímulo fiscal, lo que implica mayor emisión de deuda. En México, la inflación tuvo una observación muy por debajo de lo esperado, pero estimamos que Banxico mantendrá la cautela con miras a la burbuja inflacionaria durante el primer semestre del 2021.

La FED no hizo cambios en la tasa de referencia, pero en el documento que concentra los puntos de vista de los miembros del Comité de Mercados Abiertos, se habló de hacer ajustes a los programas de compras de activos, así como la guía de expectativas sobre la política monetaria; ligando ambos puntos. Asimismo, remarcó que los riesgos sobre la economía por la pandemia se intensifican, por lo que también recalcó la necesidad de la aprobación de una nueva ronda de estímulos fiscales.

Consideramos que habrá modificaciones a las facilidades de liquidez para la reunión de diciembre, con el fin de ligarlas a la guía de expectativas y se reforzará la idea de que no habrá un movimiento en la tasa de referencia en un periodo de tiempo muy largo. Sin embargo, para que estas medidas apuntalen la recuperación de la economía, es necesario cerrar la pinza por el lado de los estímulos fiscales que se espera sean aprobados con el inicio del nuevo Gobierno.

La política monetaria anclará el escenario de tasas cercanas a cero en plazos cortos, pero las tasas de interés de mayor plazo sostienen un camino lento de alza. Las tasas del bono de 10 años desde finales del mes de septiembre al cierre de noviembre se han incrementado 20 puntos base y se ubican en 0.85%. Con la expectativa de que la expansión fiscal que se aprobará al inició del 2021 seguirá apoyando la recuperación, implicará mayor déficit fiscal y deuda, y podría presionar la a inflación eventualmente, pensamos que las tasas de largo plazo seguirán aumentando paulatinamente durante el año que está por iniciar.

En Europa, se espera decisión del Banco Central Europeo para el 10 de diciembre, en donde probablemente pudiera ampliar el programa de compras de activos más allá de los 135 mil millones de euros que existe actualmente.

En México, la inflación a octubre estuvo por arriba del 4.0%; sin embargo, para la primera quincena de noviembre el resultado sorprendió a la baja y se ubicó en 3.43% y 3.68% en la parte subyacente. Esto fue resultado de las rebajas de precios en mercancías no alimenticias derivadas del programa de “El Buen Fin”, así como menores tarifas eléctricas y precios en bienes agropecuarios.

El Banco de México, en la publicación de su Informe Trimestral de Inflación, reafirmó la intensión de hacer pausa en el ciclo de baja de tasas que anuncio en la decisión de política monetaria de noviembre. Estimamos que el resultado de inflación a la baja es transitorio y se espera que, durante el primer semestre del 2021, con una base de comparación baja, veamos repunte de la inflación, por lo que Banxico será cauteloso con el manejo de la tasa de referencia. A nuestro entender el espacio para bajar la tasa de referencia de la política monetaria se mantiene limitado.

Sin embargo, en la parte larga de la curva de plazos el comportamiento fue sumamente positivo. La tasa de interés del Mbono con vencimiento de 10 años registró bajas importantes a lo largo del mes, el cierre para esta referencia se dio sobre 5.80%; con movimientos de disminución en la tasa de hasta casi 50 puntos base y de casi 30 puntos base para el promedio de todo el espectro de la curva.

El anterior comportamiento se debe al regreso del apetito por riesgo hacia mercados emergentes, lo que ha generado un flujo importante de inversión, en especial hacia las tasas en pesos. La noticia de la reiteración de la calificación de la deuda soberana por parte de FITCH en BBB (-), la más baja de las tres calificadoras relevantes, se sumó una perspectiva estable que, al menos, se mantendrá por los próximos 6 a 12 meses. Consideramos que en el futuro previsible los niveles actuales de las tasas se pueden consolidar, aunque no debemos descartar que los largos plazos en pesos tienen una correlación alta con sus pares en dólares y el diferencial se encuentra en niveles mínimos por lo que no descartamos volatilidad en las tasas de largo plazo.

La propensión global por activos de riesgo permitió que el peso continuara la tendencia de fortaleza frente al dólar. El tipo de cambio tuvo un recorrido interesante y llegó a romper el piso de los $20.00 pesos por dólar. El ambiente en los mercados globales es importante para la determinación de la cotización en el corto plazo; por ahora la expectativa del inicio de un proceso de vacunación, sumado a los esperados apoyos fiscales, y el fortalecimiento de las tasas de crecimiento a lo largo del 2021, no sólo para los Estados Unidos, sino para sus socios comerciales y otras regiones económicas, apoyan la estabilidad del precio del dólar.

En consonancia con lo anterior, vimos un regreso de los flujos de inversión a nivel de la demanda de papeles gubernamentales, que sumaron en el mes casi $5 mil millones de dólares. Asimismo, continúan acumulándose las Reservas Internacionales, entrando Remesas Familiares y se mantienen los altos niveles de superávit comercial. Reiteremos que en el corto plazo la economía mexicana no tiene necesidad de dólares. Sin embargo, los elementos de debilidad estructural que afectarían al peso en el mediano plazo se mantienen: debilidad de las finanzas públicas, falta de inversión y finanzas de PEMEX y CFE. De momento nuestra perspectiva para el dólar se ubica en rango de operación de $19.00 a $20.50 pesos en el futuro previsible.

BOLSAS

Los mercados de capitales operaron en noviembre con importantes ganancias, en algunos casos el mejor comportamiento mensual en varios años, recuperando las pérdidas y registrando una ganancia acumulada en el año. El avance relacionado a la vacuna para el COVID-19 fue uno de los principales catalizadores, restando atención a los temores por una nueva ola de contagios; así como la expectativa ante el cambio de gobierno en EE.UU. El S&PBMV IPC estuvo apoyado de este sentimiento de apetito por riesgo y destacó por su buen desempeño, con un rendimiento de 13% que lo ubicó cerca de los 42,000 puntos.

En noviembre, el índice global MSCI que incluye emergentes (ACWI) subió 12.2%, su mejor desempeño mensual del 2020. El referencial volvió su rendimiento anual positivo, con una ganancia de 9.4%. En el ámbito global todos los sectores subieron, destacando energía (+25.4%) con el impulso de la recuperación del petróleo. El sector financiero ganó 18.5% y el industrial 15.4%. Si bien se materializó la esperada rotación hacia sectores rezagados en el movimiento alcista del año; el sector tecnológico siguió fuerte al avanzar 12.6% en el mes. En EE.UU. el índice S&P 500 subió 10.8% y el Nasdaq 11.8%, ambos con máximos históricos en el mes.

El Stoxx Europe 600 ganó 13.7%, pero pierde (-) 6.4% en el año. El índice MSCI de mercados emergentes avanzó 9.2% en el mes y 8.1% en el año.

El referencial mexicano S&PBMV IPC tuvo un rally muy importante al subir 13.0% en noviembre, aunque aún no logra revertir las pérdidas de meses anteriores, el rendimiento acumulado en el año es de (-) 4.0%. En los últimos días del mes se mantuvo oscilando en niveles que no veía desde marzo de este año, alrededor de los 42,000 puntos.

El sentimiento a favor de activos de riesgo se desató por los avances en laboratorios como Moderna y Pfizer, y la expectativa de que la vacuna para el COVID-19 reciba autorización para uso de emergencia en diciembre. Ello ha permitido desestimar los riesgos por una nueva ola de contagios y que no logre concretarse un esperado paquete de estímulo fiscal en EE.UU.. El resultado de la contienda presidencial en dicho país tampoco causó daño a los mercados, a pesar de que el Presidente Trump se niega a aceptar su derrota. Más aún, el mercado parece optimista de que la nueva administración no logre el consenso suficiente para incrementar la tasa de impuestos a las empresas.

El rally de fin de año parece haberse adelantado. Los inversionistas a nivel global descuentan el mejor escenario posible hacia adelante. A pesar de la elevada tasa de contagios y el descontrol aparente con respecto a la pandemia, hay la expectativa del funcionamiento de las vacunas que están por aprobarse para disolver el problema. Asimismo, a pesar de que aún no está definido si habrá o no un gobierno dividido en EE.UU, los agentes calculan que prevalecerán los estímulos monetarios y fiscales, y con un tamaño mayor al actual.

Existen pocos argumentos a favor de que las bolsas sigan subiendo con la fortaleza reciente. Podría esperarse más bien una consolidación. Y es que los riesgos prevalecen, con retos en la distribución de la vacuna (por su almacenamiento y costo); además, los datos económicos podrían comenzar a mostrar cierta debilidad por los recientes cierres (es cierto que más focalizados) para contener el virus. Por otro lado, el esperado plan de apoyo fiscal en EE.UU. sigue sin concretarse. Ello sumado a la sombra de un Brexit sin acuerdo.

Subimos nuestra estimación para el S&PBMV IPC en diciembre 2020 a 43,900 unidades; considerando una menor presión en los múltiplos por el mayor apetito por activos de riesgo y cifras de las empresas que, en su mayoría, confirmaron una recuperación respecto al 1S-20.

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