Perspectiva Mensual Noviembre 2020

INVEX Análisis

ECONOMÍA

La recuperación económica durante el tercer trimestre fue dispar. El rebote más fuerte ocurrió en países donde se implementaron estímulos fiscales y monetarios importantes. La recuperación fue más moderada en economías donde estos estímulos resultaron insuficientes.

Las principales economías del mundo registraron un sólido avance en el periodo julio-septiembre. No obstante, las tasas de crecimiento fueron divergentes por distintas razones.

En el caso de Estados Unidos, el PIB creció 33.1% a tasa trimestral anualizada (7.4% a tasa trimestral simple). El principal impulso provino del crecimiento del gasto en consumo, mismo que contribuyó con 25 de los 33 puntos de crecimiento trimestral anualizado del PIB. La inversión mostró un sólido repunte, principalmente en la parte residencial (59.3% tta). Asimismo, la creación de inventarios fue muy elevada.

La sólida recuperación del PIB norteamericano respondió a una expansión fiscal y monetaria no vista con anterioridad. Los agresivos estímulos inyectados en la principal economía del mundo permitieron mitigar la caída generada por la emergencia sanitaria.

En Europa, donde los estímulos fiscales y monetarios también fueron importantes, el PIB creció 61.3% tta en el periodo julio-septiembre (12.7% t/t) gracias a la recuperación de España, Francia e Italia, los países de la región más golpeados por la pandemia y donde las medidas de confinamiento fueron de las más estrictas en el mundo.

En México, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó un crecimiento de 12.0% t/t en el PIB del tercer trimestre del año (57.4% tta), destacando el incremento de 22.0% en las actividades secundarias (minería, construcción y manufacturas) que recibieron el impulso del sector externo. Las actividades terciarias (comercio y servicios) crecieron 8.6% respecto al trimestre pasado ante cierta debilidad de la demanda interna.

Para los próximos trimestres el panorama es incierto. El rebrote de casos de coronavirus en Europa y el cese de actividades en algunas ciudades principales, así como la aceleración de casos en Estados Unidos, podrían frenar el proceso de recuperación económica a nivel global. Si bien no anticipamos una parálisis similar a la registrada a principios de la pandemia, la actividad sí podría verse afectada.

En el caso de México, país donde los estímulos fiscales fueron prácticamente nulos y donde el estímulo monetario fue insuficiente, la dependencia que muestra México con el exterior en esta etapa de la recuperación genera riesgos importantes. En particular, un freno en la actividad de Estados Unidos podría repercutir negativamente sobre las cifras de balanza comercial y producción industrial de nuestro país.

Indirectamente, los estímulos fiscales y monetarios que se inyectaron en la economía de Estados Unidos beneficiaron a la economía de México. El monto que finalmente se apruebe para el segundo paquete de ayuda fiscal podría contrarrestar parte del freno que pudiera generar esta nueva ola de COVID; no obstante, dicho monto dependerá del resultado definitivo de las elecciones.

Mantenemos en (-)9.3% el pronóstico para la caída del PIB de México en 2020 hasta no contar con más información sobre posibles paros a la actividad en Estados Unidos con el objeto de contener el avance del COVID, así como el monto de ayuda fiscal que finalmente se apruebe. Para 202,1 nuestro estimado de crecimiento se ubica en 2.9%, cifra que respondería más a un rebote estadístico que a fundamentales económicos sólidos.

TASAS Y TIPO DE CAMBIO

La política monetaria por parte de la Reserva Federal (FED) de expansión monetaria continuará. Las tasas de largo plazo se han movido hacia arriba ante la expectativa de un paquete de estímulo fiscal que presionaría las finanzas públicas. En México, la inflación se mantiene por arriba del 4.0% y apunta a que Banxico ya no bajará la tasa de nuevo, el espacio para seguir recortando es prácticamente nulo.

En las minutas sobre la decisión sobre la política monetaria, la FED dejo claro que se preservará la flexibilidad monetaria ante los riesgos que continúan por la pandemia y la necesidad de que se apruebe una nueva ronda de estímulos fiscales. En las Minutas también destaca el talante de hacer lo que sea necesario para preservar la estabilidad financiera y apuntalar la recuperación de la economía y la disposición a hacer modificaciones o ampliar las facilidades de liquidez.

Con esta argumentación y bajo un esquema de guía de expectativas mucho más flexible hacia la inflación y recuperación del empleo, reafirmamos que la FED se mantendrá sin cambios en la tasa de referencia durante 2021. Sin embargo, el mercado estará atento a la al tamaño de los estímulos fiscales para apuntalar la recuperación del crecimiento.

Las tasas de interés enfrentan ciertos vaivenes por las noticias de la reaceleración de la pandemia; por lo que el comportamiento de corto plazo para las tasas del bono de 10 años podría ser errático, pero consideramos que en el mediano plazo y con la aplicación de mayor gasto gubernamental que implicará mayor déficit fiscal y deuda, la tendencia de las tasas de largo plazo será de alza durante el 2021.

En Europa, el Banco Central Europeo decidió mantener sin cambios la política monetaria, aunque consideró que los riesgos para la economía europea son claramente a la baja con respecto al crecimiento. Por lo que hará una re-evaluación de las perspectivas económicas, así como los riesgos implicados, para determinar cambios, no sólo en el nivel de las tasas, sino en las compras de bonos que se pudieran ampliar más allá de los 135 mil millones de euros en el futuro previsible.

En México, la inflación se mantiene por arriba del 4.0% como resultado de la prolongación las presiones inflacionarias derivadas de la pandemia, sumado a factores estacionales por el termino del subsidio en las tarifas eléctricas, así como de presiones en precios por el choque de oferta en algunas frutas y verduras. Por ello, el espacio para que el Banco de México decida disminuir una vez más la tasa de referencia de la política monetaria, es limitado.

Ante la expectativa de mantener la tasa sin cambios el mercado reaccionó con presiones en la curva. El Mbono con vencimiento de 10 años registró alzas importantes a lo largo del mes, el cierre para esta referencia se dio sobre 6.32%; las presiones en los vencimientos largos fueron de hasta 21 puntos base y de 13 puntos base para el promedio de todo el espectro de la curva.

Aunque existe la posibilidad de que Banxico pudiera recortar una última vez en diciembre y dejar la tasa al 4.0%; bajo la lógica de un apoyo indirecto y marginal a la recuperación de la economía mexicana, el apetito por riesgo hacia mercados emergentes ha disminuido y pudiera generar nuevos episodios de presión para las tasas locales, sobre todo de aprobarse el estímulo fiscal en los EE.UU.

Por su parte, el peso tuvo una franca tendencia de fortaleza frente al dólar durante gran parte del mes. Hubo movimientos de flujos hacia activos en mercados emergentes, entre ellos el peso, lo que nos llevó a niveles mínimos cercanos a $20.80 pesos por dólar. Sin embargo, en los últimos días del mes, el dólar se recuperó contra la generalidad de las monedas y desde el mínimo mencionado cerró ligeramente por debajo de los $21.30 pesos por dólar. El deterioro del peso y en general de las monedas emergentes se debió al incremento en la incertidumbre global por el incremento de casos de contagio en Europa, junto con medidas de confinamiento de aquella región. Sumado a lo anterior, la aversión al riesgo aumentó por la incógnita por la elección presidencial de los Estados Unidos y la politización de la pandemia.

Seguimos observando un respaldo por el nivel de las Reservas Internacionales, el continuo y robusto flujo de Remesas Familiares, así como por la prolongación del superávit comercial. La economía mexicana no tiene necesidad de dólares, al menos en el corto plazo. Sin embargo, se preservan los elementos de debilidad estructural que impactarían en el peso en el mediano plazo: debilidad de las finanzas públicas, falta de inversión y finanzas de PEMEX y CFE. De momento nuestra perspectiva para el dólar se ubica en rango de operación de $20.80 a $22.00 pesos en el futuro previsible.

BOLSAS

El comportamiento de los mercados de capitales fue nuevamente negativo durante octubre, con la aversión al riesgo ante nuevos brotes de COVID-19 que implican nuevas restricciones a la movilidad y amenazan a la incipiente recuperación económica. Además, la falta de un esperado estímulo fiscal en EE.UU. borró en las últimas jornadas de operación del mes las ganancias que lograban algunos índices como el S&P 500. En este contexto, el referente mexicano S&PBMV IPC no pudo sostener los niveles de 38,000 unidades que por momentos llegó a tocar.

En octubre, el índice global MSCI que incluye emergentes (ACWI) perdió (-) 2.5%. En la última semana del mes el referencial cambió su tendencia y las ganancias que se dejaban ver en todos los sectores se disiparon en la mayoría de los casos; solamente utilities y servicios de comunicación lograron resistir el sentimiento de aversión al riesgo.

En EE.UU. el S&P 500 perdió (-) 2.8% y el Nasdaq (-) 2.3%. La caída fue más pronunciada en Europa, el Stoxx Europe 600 retrocedió (-) 5.2% en octubre, su peor desempeño mensual desde marzo.

Hubo pocas excepciones a la tendencia de baja, destacó el índice MSCI de emergentes con un avance de 2.0% en el mes.

El nerviosismo por el COVID-19 ha cobrado más fuerza; y es que, si bien los cierres a la movilidad son menos restrictivos que el inicio de la pandemia, el impacto que tendrán en una economía aún debilitada comienza a generar una mayor aversión al riesgo. Claramente un virus sin control, dudas sobre la eficacia de las vacunas actuales y el proceso de las que siguen en desarrollo, así como la incertidumbre sobre la aparente reincidencia de personas que ya se habían curado, es el principal riesgo para las bolsas.

Este es el centro de atención, como también lo es el esperado paquete de estímulo fiscal en EE.UU., que no se concretó al cierre del mes en medio de la contienda presidencial del país.

Ante estos eventos, la temporada de reportes corporativos pasó más desapercibida; a pesar de que se superaron en la mayoría de los casos las expectativas, ello no sirvió de apoyo para las bolsas. Las ventas en promedio para la muestra del índice S&P 500 bajan (-) 6.7% en el 3T-20 a tasa anual, y las utilidades lo hacen en (-) 13.6%; en ambos casos una mejor dinámica que la registrada en el 2T-20.

México parecía resistir el sentimiento de aversión al riesgo y el S&PBMV IPC tocó por momentos los 38 mil puntos. Sin embargo, se ajustó al cierre de mes y perdió (-) 1.3 por ciento.

Las cifras de las emisoras mexicanas, en su mayoría, revelaron en el 3T-20 una mejor tendencia vs. el 2T-20; lo que nos hace pensar que lo peor ha quedado atrás (el riesgo de una nueva ola de contagios podría cambiar esta hipótesis). Las ventas de la muestra crecieron 0.8%. Por otro lado, aunque se revelan esfuerzos de las empresas para proteger la rentabilidad, esto no evitó que la contracción en el EBITDA de la muestra continúe, en esta ocasión en (-) 23.0 por ciento.

En el balance de las emisoras bajo cobertura, el comportamiento en ingresos se alineó a nuestra expectativa y en el EBITDA la superó. Ello, sumado a la menor tasa de referencia que libera presión a las valuaciones, confirma nuestro estimado actual de cierre de año de 40,300 unidades. Nivel a prueba reconociendo que al referencial mexicano le costará ganar tracción sin el apoyo de la recuperación del mercado internacional y si aumentan los riesgos por COVID-19.

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