Perspectiva Mensual Octubre 2020

INVEX Análisis

ECONOMÍA

El ritmo de la recuperación económica se modera. En Estados Unidos, la ausencia de nuevos estímulos fiscales podría frenar la expansión del consumo y el empleo. En México, donde no se han registrado estímulos significativos en la parte fiscal, la reactivación podría ser todavía más lenta e impulsada principalmente por el sector externo.

La recuperación de la economía global se extendió durante el tercer trimestre del año, si bien a un ritmo menor al registrado después de la etapa más dura de la contingencia.

Al mes de agosto, la economía norteamericana recuperó el 48% de los más de 22 millones de empleos perdidos en marzo y abril. Si bien este dato es positivo, cabe destacar que el número total de empleos creados ha sido cada vez más bajo. De igual manera, después de crecer a una tasa promedio de 13.4% mensual entre mayo y junio, las ventas el menudeo aumentaron 0.8% mensual en promedio durante julio y agosto. Otros indicadores como la producción industrial y las ventas de casas nuevas también han moderado su ritmo de expansión.

Los estímulos fiscales y monetarios inyectados durante los meses más duros de la contingencia comienzan a desvanecerse. En la medida en que el tiempo transcurra sin un nuevo paquete de ayuda fiscal, no sólo los indicadores podrían crecer a tasas cada vez más bajas; de hecho, algunos podrían caer. El ingreso personal, así como los inicios de casas y los permisos de construcción, cayeron en agosto. De igual manera, las solicitudes iniciales del seguro de desempleo se mantienen en niveles considerablemente elevados.

La falta de un acuerdo el Congreso sobre el segundo paquete de ayuda fiscal (entre $1.5 y $2.4 millones de dólares) podría frenar la expansión de variables importantes como el consumo y el empleo. Además de diferencias en cuanto a la cifra final del paquete (los republicanos buscan la aprobación del monto más bajo), el curso de la campaña electoral y el tema de sucesión en la Suprema Corte de Justicia han dificultado las negociaciones. Mientras tanto, el ritmo de la recuperación económica se frena en espera de más apoyos.

En México, donde los estímulos fiscales no llegaron, las medidas de recaudación por parte del Gobierno se han endurecido para evitar una fuerte caída en los ingresos. Adicionalmente, el estímulo monetario implementado por el banco central no ha tenido un efecto significativo sobre la reactivación del crédito interno.

Con excepción de la construcción, hay una notoria mejoría en los sectores de la economía mexicana más golpeados por la emergencia sanitaria, sobre todo las exportaciones manufactureras, el comercio al por menor y los servicios turísticos. Por otra parte, las tasas de crecimiento también comienzan a moderarse y probablemente éstas serán más bajas que en los países que implementaron estímulos económicos más agresivos.

La recuperación económica de nuestro país podría ser aún más lenta que en otras regiones. No en balde, instituciones como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) consideran que México podría ser de las economías que más caigan este año (-10.2% vs. nuestro estimado de -9.3%) y de las que menos crezcan el siguiente (3.0% vs. 2.9% estimado INVEX).

No anticipamos que la economía vuelva a caer como lo hizo en el segundo trimestre. El paro en la actividad registrado en varios países a causa de la pandemia de coronavirus generó un daño económico tan fuerte, que probablemente no se implementarán medidas de confinamiento tan estrictas a pesar de los recientes rebrotes de SARS-CoV-2 que se reportan en algunas regiones. Si bien ya no habrá caídas tan estrepitosas, habrá que prestar atención a la profundidad y duración de la desaceleración.

TASAS Y TIPO DE CAMBIO

La Reserva Federal (FED) anunció oficialmente su nuevo enfoque para la política monetaria, basado más en los avances del empleo y con mayor tolerancia para la inflación. En México, se mantienen las presiones inflacionarias, Banxico bajó la tasa de nuevo y dejo claro que el espacio para seguir recortando es estrecho.

En la decisión sobre la política monetaria del mes de septiembre, la FED mantuvo sin cambios la tasa de referencia, pero si ajustó la guía de expectativas para la inflación, así como el desempleo. Esto con el fin de mantener un escenario de tasas de interés muy bajas por un tiempo muy prolongado. Ahora, el esquema sobre el cual se basará la evaluación sobre el comportamiento de la inflación se basa en promedios. Es decir, mientras se mantenga un promedio de inflación de 2.0% por un tiempo determinado, a pesar de que los precios se incrementen por arriba del 2.0%, la FED se mantendrá sin cambios en la política monetaria. De igual manera busca el máximo nivel de empleo posible, el cual se relaciona con diversas medidas del mercado laboral, como tasa de desocupación, creación de empleos permanentes, participación laboral, aumento de salarios, entre otros. La FED remarca que los estímulos cuantitativos monetarios, así como los fiscales siguen siendo importantes para consolidar la recuperación del crecimiento. Los inversionistas permanecen expectantes sobre la posible aprobación del nuevo paquete fiscal en el Congreso.

Consideramos se mantendrán estables las tasas de interés en todo el espectro de la curva; por lo que el comportamiento de corto plazo para las tasas se mantendrá en un rango estrecho de operación y en promedio alrededor del 0.60% para el bono de 10 años, al menos hasta el final de 2020.

En Europa, la Gobernadora del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, mencionó que el instituto central podría adaptar el esquema del objetivo de inflación por promedio, como lo hizo la FED, para no verse obligada a restringir la política monetaria en el momento que se toque el objetivo puntual de inflación y que esto pueda provocar un impacto negativo en la recuperación de la economía europea.

En México, la inflación a la primera quincena de septiembre se mantiene por arriba del 4.0% como resultado de la prolongación las presiones inflacionarias derivadas de la pandemia. A pesar de este entorno, el Banco de México decidió disminuir una vez más la tasa de referencia de la política monetaria en 25 puntos base, para dejarla en 4.25%. Inferimos cierta inclinación de la Junta de Gobierno a seguir apoyando la recuperación de la economía, así como de seguir disminuyendo los costos de financiamiento de los diversos agentes económicos, dentro de su último comunicado.

Las presiones a nivel de inflación general y subyacente continuarán con una resonancia cada vez menor, al menos así lo estima el mercado. Y a pesar de que espacio para seguir relajando la política monetaria es estrecho, Banxico pudiera recortar una última vez en el año y dejar la tasa al 4.0% para seguir apoyando la recuperación de la economía mexicana. Bajo este contexto, las tasas de interés para el Mbono con vencimiento de 10 años registraron un comportamiento con ciertos vaivenes a lo largo del mes en un rango entre 5.65% y 5.85%, con un cierre cercano al máximo del rango y con presiones en los vencimientos largos.

Consideramos que la perspectiva para las tasas es que pueden seguir presionándose marginalmente, con mayores riesgos de empinamiento para la curva. El apetito por riesgo hacia mercados emergentes ha comenzado a disminuir, no sólo por los riesgos inherentes internos, como por ejemplo la debilidad de las finanzas públicas y PEMEX, sino también por la incertidumbre del proceso electoral norteamericano y la lentitud de la recuperación económica.

Por su parte, el peso tuvo una franca tendencia de fortaleza durante agosto y la primera parte de septiembre en su cotización contra el dólar. Los inversionistas presentaron un incremento en la demanda de activos en mercados emergentes, entre ellos el peso mexicano, lo que nos llevó a niveles de $20.85 pesos por dólar. A partir de la segunda parte del mes, el peso se presionó frente al dólar, con un máximo sobre $22.70 y cierre alrededor los $22.10 pesos por dólar. El deterioro del peso se debió al incremento en la incertidumbre global por el incremento de casos de contagio en Europa (segunda ola), así como por la falta de acuerdos en el Congreso Norteamericano para un segundo paquete de estímulos fiscales y el potencial conflicto postelectoral en la elección presidencial de los Estados Unidos.

A pesar de esto, vemos un respaldo derivado de la acumulación de Reservas Internacionales, fortaleza en las Remesas Familiares a pesar de la pandemia, así como por la prolongación del superávit comercial por tercer mes consecutivo alrededor de los 6 mil millones de dólares. Pero no se debe perder de vista que existen elementos que genera una debilidad estructural del peso, como la viabilidad de largo plazo de las finanzas públicas, falta de inversión y crecimiento, lo que generará incertidumbre para el peso en el mediano plazo. De momento nuestra perspectiva para el dólar se ubica en rango de operación de $22.00 pesos y un máximo de $22.7 en el futuro previsible.

BOLSAS

Las bolsas se ajustaron en septiembre por diversos factores: nueva ola de contagios por COVID-19, tensiones comerciales, incertidumbre política en EE.UU., falta de estímulos fiscales adicionales, caída del petróleo y un mensaje de la FED que toma con cautela la posibilidad de una lenta recuperación económica. Con ello, el referente global ACWI operó negativo por primera vez en seis meses. El S&PBMV IPC de México fue una de las excepciones a dicha tendencia, a pesar de haber cotizado en el mes por debajo de las 36 mil unidades.

En septiembre, el índice global MSCI que incluye emergentes (ACWI) cayó (-)3.4%. Todos los sectores retrocedieron, en especial energía: (-) 12.4%, afectado por menores precios del petróleo ante temores de una menor demanda.

En los meses previos, el movimiento alcista estuvo apoyado por la liquidez inyectada por bancos centrales y el apetito por tecnológicas. El primer factor se mantiene; pero, el mensaje de la FED, sobre estímulos por un tiempo prolongado, comienza a generar cautela al estar acompañado de la advertencia de una lenta recuperación que mermaría los resultados de las empresas. El segundo punto se disipó: las FAANG perdieron en promedio (-) 9% en el mes.

El sector financiero también destacó a la baja: (-) 5.5%, ante noticias sobre posibles transacciones indebidas en la industria y temores sobre la capitalización del sistema en medio de la crisis económica.

El S&P 500 de EE.UU. perdió (-) 3.9% y el Nasdaq (-) 5.2%; el Stoxx Europe 600 bajó (-) 1.5% y el índice de mercados emergentes (-) 1.8%; el Nikkei fue de las pocas bolsas en resistir el sentimiento de aversión al operar estable. El S&PBMV IPC puso fin a dos meses a la baja y ganó 1.7% para regresar a niveles superiores a 37 mil puntos.

El mercado se enfoca ahora también en los riesgos de una nueva ola de contagios, y avances poco contundentes de una vacuna (AstraZeneca suspendió pruebas por efectos secundarios). Regresan nuevos cierres a la economía; aunque, la letalidad el virus disminuye y las restricciones en la movilidad son más focalizadas.

A ello se suma la intensificación de la contienda electoral en EE.UU., y el mensaje proteccionista retomado por el Presidente Trump con la tensiones que ello genera con China. Además, no se concreta la aprobación de un nuevo y esperado paquete de estímulos fiscales.

Es difícil estimar si se detendrá el ajuste; parece que tendrán que cambiar los factores antes mencionados (en especial la contención del COVID-19) para dar un nuevo apoyo al mercado, que ahora luce cansado y más nervioso; encaminado a un mes que suele ser volátil.

En este contexto se desempeña el S&PBMV IPC, acentuado por factores locales como una primera ola de contagios que no finaliza cuando se acerca la segunda (sin dar un respiro a la actividad económica), un presupuesto del gobierno optimista y con poco margen de maniobra para 2021, ruptura política, fragilidad de PEMEX (y CFE).

A pesar de que al cierre de mes se logró ganar tracción y alejarse de los niveles inferiores a 36 mil puntos que llegó a tocar, reconocemos que nuestro estimado, recientemente ajustado al alza, de 40,300 puntos para cierre de año luce lejano; pero, aún soportado en factores de valuación que liberaron presión y métricas en algunas emisoras menos adversas de lo esperado. El desenlace en los factores de riesgo antes mencionado a nivel global, y que pudieran tener incidencia en el apetito por la bolsa local, determinará si retomamos a un estimado más conservador.

Declaraciones

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