Perspectiva Mensual Septiembre 2020

INVEX Análisis

ECONOMÍA

Después de registrar un deterioro histórico en el periodo abril-junio, la economía de Estados Unidos podría mostrar un sólido crecimiento en el tercer trimestre gracias a la implementación de estímulos fiscales y monetarios no vistos con anterioridad. En México, la recuperación será muy lenta debido a factores que afectaban el desempeño económico incluso antes de la contingencia.

De acuerdo con el más reciente consenso de analistas, la economía norteamericana podría crecer alrededor de 20% a tasa trimestral anualizada (tta) en el periodo julio-septiembre de 2020 después de caer (-)31.7% tta el trimestre anterior. A pesar que todavía no se llega a un acuerdo en el Congreso con respecto a un segundo paquete de ayuda fiscal, la aprobación de un primer paquete por $2 billones de dólares a finales de marzo y el fuerte estímulo monetario implementado desde entonces aparentemente han contrarrestado una buena parte del impacto negativo del COVID sobre la actividad.

Los principales costos asociados a estas medidas extraordinarias podrían ser una mayor inflación y un crecimiento de la deuda pública en el largo plazo. En cuestión de tres meses, la variación anual del índice de precios al consumidor de Estados Unidos pasó de 0.3% a 1.0% (1.6% en la parte subyacente) y es probable que continúe al alza durante los siguientes meses. Asimismo, el déficit público oscila ya alrededor del 15% del PIB y el aumento en esta cifra dependerá del monto final del segundo paquete de ayuda fiscal que apruebe el Congreso norteamericano.

Por ahora los costos son menores a los beneficios, mismos que se manifiestan a través de una fuerte recuperación de los principales indicadores de percepción y algunos datos duros de la economía (sobre todo consumo personal y actividad del sector residencial). De hecho, se habla de un posible ajuste al alza en los estimados de crecimiento del tercer trimestre por datos en Estados Unidos que han excedido las expectativas del mercado. El índice de sorpresas económicas oscila alrededor del nivel más alto del que se tenga registro y esto podría continuar mientras los estímulos fiscales y monetarios se mantengan. La reversión de estos estímulos dependerá de la sostenibilidad de la recuperación, misma que por ahora es un tanto incierta.

La situación en México es distinta. Las más recientes encuestas de analistas continúan reportando ajustes a la baja en los estimados de crecimiento del PIB de 2020. Incluso Banco de México, en su más reciente informe trimestral de inflación, considera que la caída del PIB podría llegar hasta (-)12.8% este año en el escenario pesimista (-8.3% cifra anterior). Por el momento, nuestro estimado se mantiene en (-)9.3% con la posibilidad de observar un rebote de 2.9% el próximo año.

La información económica de México ha sido mixta pero aún apunta hacia un panorama de debilidad. Las exportaciones manufactureras han mostrado una sólida recuperación gracias al impulso de la industria automotriz norteamericana pero las importaciones registran fuertes tasas negativas por desplomes en el consumo y la inversión. Mientras tanto, la actividad interna no repunta a pesar de la reapertura económica y esto se debe, en gran medida, a la falta de estímulos fiscales que eviten la quiebra de empresas y el despido de miles de personas. Si además de esto consideramos que la economía mexicana mostraba fuertes señales de debilidad incluso antes de la pandemia, es probable que la recuperación sea muy lenta, incluso más allá de 2021.

Por otro lado, el repunte de la inflación resulta preocupante pues ésta no ha logrado descender a pesar de los malos datos económicos. Esta disociación entre inflación y crecimiento podría motivar a Banco de México a detener el ciclo de estímulo monetario que inició hace un año. Nuestro estimado para la inflación al cierre de 2020 aumentó de 3.4% a 3.7%.

TASAS Y TIPO DE CAMBIO

La Reserva Federal (FED) mantiene el tono de máxima relajación monetaria; asimismo, a finales del mes su presidente declaró un nuevo enfoque para la política monetaria, basado más en los avances en el empleo que en el rebote de la inflación. En México, se mantienen las presiones inflacionarias y Banxico en su informe de inflación apunta a hacer una pausa en el ciclo de bajas de tasas.

En la publicación de las Minutas sobre la política monetaria de la FED se mantuvo el tono de máxima relajación monetaria, con la tasa de referencia en mínimos; así como la vigencia del conjunto de herramientas de expansión monetaria. No se esperan cambios con relación a la política monetaria en septiembre, pero si en la guía de expectativas de inflación con el fin de mantener un escenario de tasas de interés muy bajas.

El presidente de la FED señaló un nuevo enfoque para la política monetaria, que admite que la inflación ubicarse en niveles más altos a los que tradicionalmente tolera, en un cambio que se considera mantendrá las tasas de interés bajas durante los próximos años.

En términos llanos, el banco central podría tolerar inflaciones superiores al promedio de 2% si las condiciones de empleo no generan presiones. Al parecer la variable relevante a observar para determinar las acciones de la FED serán los datos relacionados con el mercado laboral.

Las tasas de interés de los bonos del Tesoro operaron en un rango de 0.54% a 0.72% para el vencimiento de 10 años, con un cierre de mes muy cercano al máximo de este intervalo. La tendencia fue de alza, sobre todo al inicio del mes, ante la publicación de la inflación que registró aumentos relevantes.

Consideramos que en la medida de que el Comité de Mercados Abiertos, confirme las declaraciones sobre la guía de expectativas de acuerdo a los resultados de la inflación que hizo Powell, las tasas de interés en todo el espectro de la curva deberían de volver a los niveles observados previos al mes de agosto en un rango quizá más estrecho y en promedio alrededor del 0.60% para el bono de 10 años.

En Europa, la política monetaria después de las decisiones tomadas en la reunión de junio, no se esperan nuevas acciones, pero hay la expectativa de mayor relajación monetaria para apuntalar la mejoría en los datos económicos. Esto a través de un mayor uso de las facilidades de liquidez y recompra de activos por parte del Banco Central Europeo en lo que resta del año.

En México, la inflación a la primera quincena de agosto confirma la prolongación de las presiones inflacionarias derivadas del choque de precios de mercancías, alimentos y bebidas como resultado de la pandemia. Ante esto, el Banco de México señaló en su informe de inflación que hay señales de que el choque empieza a disminuir, aunque lentamente.

Es posible que veamos aun presiones a nivel de inflación general y subyacente, con un cierre del año en un rango entre 3.7% y 4.0%. Por lo que inferimos que el espacio para seguir relajando la política monetaria hoy en día es estrecho y que Banxico será cauteloso en lo que resta del año. Además, bajo el contexto de la debilidad estructural sobre las finanzas públicas, así como de PEMEX, bajar aún más la tasa podría engrosar los riesgos.

Bajo este contexto, las tasas de interés para el Mbono con vencimiento de 10 años registraron un comportamiento lateral gran parte del mes, pero al ajustarse la expectativa de que Banxico ya no hará mayores bajas en la tasa de referencia, observamos un rebote en toda la curva hacia el final de agosto y un cierre cercano al 5.85%, con un aumento de casi 15 puntos base. Este comportamiento, también fue producto del movimiento de sus pares en dólares, que presentaron incrementos durante gran parte de la segunda quincena del mes.

Consideramos que la perspectiva para las tasas en el futuro previsible podría mantener la tendencia lateral de los últimos meses, pero con mayores riesgos de presión al alza para la curva. Con relación al tipo de cambio, el peso registró fortaleza frente al dólar durante gran parte del mes y cerró alrededor de los $21.90 pesos por dólar. La fortaleza relativa del peso fue el resultado de la acumulación de flujos en las Reservas Internacionales, entrada de Remesas Familiares, así como la reactivación del comercio internacional y que resultaron en un superávit comercial cercano a los 6 mil millones de dólares por segundo mes consecutivo.

Con los factores mencionados que favorecen al peso, el tipo de cambio ha consolidado niveles para el dólar ligeramente por debajo de los $22.0 pesos. De corto plazo, pensamos que esta tendencia se puede mantener. Pero dados los elementos de mantienen la debilidad estructural del peso: la debilidad en el crecimiento, así como en situación de finanzas públicas, el peso puede sufrir presiones en el mediano plazo. De momento nuestra perspectiva para el dólar se ubica en rango de operación de $21.80 pesos y un máximo de $22.5 en el futuro previsible.

BOLSAS

La tendencia de las bolsas fue positiva durante agosto en la mayoría de los casos. Con ello, índices como el S&P 500 de EE.UU. suman cinco meses consecutivos al alza. Las razones detrás del optimismo de los inversionistas no han cambiado: liquidez inyectada por bancos centrales, estímulos fiscales, recuperación en indicadores económicos, avances en la producción de una vacuna contra el COVID-19; sin dejar de lado el empuje de las acciones de tecnología. En contraste, el referencial mexicano operó negativo en el mes y cerró por debajo de los 37 mil puntos.

En agosto, el índice global MSCI que incluye emergentes (ACWI) subió 6.0%. El S&P 500 de EE.UU. ganó 7.0%, el Stoxx Europe 600 avanzó 2.9% y el índice de mercados emergentes moderó su desempeño al ganar 2.1%. El S&PBMV IPC de México bajó (-) 0.5%.

El apetito por activos de riesgo se mantiene y soporta un movimiento de las bolsas que parece complejo de entender en medio de un entorno económico que aún es retador y que se traslada en la debilidad de los resultados corporativos. La balanza continúa inclinada hacia las buenas noticias y altas expectativas de una rápida recuperación tras la pandemia. Más aún, se mantiene la distorsión por la inyección de liquidez, sin precedentes, de los bancos.

A lo anterior se suma la distorsión que generan las altas valuaciones en el sector tecnológico. En el año, el S&P 500 avanza 8.3%, si eliminamos a las famosas FAANG (Facebook, Amazon, Apple, Netflix y Google) y MSFT el rendimiento es negativo.

Parece que al menos una abundante liquidez seguirá soportando al mercado, la incógnita está en si el sector tecnológico continuará como un catalizador, o si su valuación se detendrá. Hay una postura también respecto a que el resto de las emisoras alcanzarán a estas tecnológicas en su rally; manteniendo así la fortaleza del mercado accionario.

Por lo pronto, el consenso de Bloomberg sigue mejorando, y ahora la mediana del nivel de cierre del S&P 500 este año es de 3,200 unidades. Es cuestionable si los analistas persiguen al mercado, o si simplemente reconocen que el soporte de la liquidez en las bolsas y la velocidad en la recuperación económica es mayor a lo que se contemplaba previamente.

Los riesgos hacia delante que podrían provocar una corrección incluyen las tensiones comerciales, la contienda electoral y la falta de un esperado estímulo fiscal en EE.UU., la demora en la vacuna contra el COVID-19, rebrotes que amenacen con una nueva paralización de la economía, entre otros.

Sin embargo, todo parece apuntar a que el apetito por activos de riesgo se mantendrá, al menos en las próximas semanas.

En el caso de México, las presiones en el S&PBMV IPC han aminorado. Algunas de las valuaciones de las emisoras bajo cobertura mejoraron por factores de valuación (como tasas de descuento y múltiplos); en otros casos, además, por un entorno menos adverso al contemplado y el impulso en compañías con exposición a mercados desarrollados (tal es el caso de EE.UU.) Con ello, hemos mejorado nuestro nivel estimado del cierre de año para el referencial S&PBMV IPC a 40,300 puntos desde 37,700 puntos.

Declaraciones

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