Poco avance en abril y mucha incertidumbre aún

A casi tres meses de la globalización de la epidemia y de la disrupción de los mercados, no hay señales de un cambio.

Abril terminará con la recuperación que observamos en los inicios del mes, desinflándose por la incertidumbre y las crueles cifras que denotan una fuerte contracción en la economía. No hay muchas esperanzas para los mercados en este segundo trimestre y tal vez en lo que resta del año.

Los datos no cambiarán en mayo y junio, parece difícil, más bien seguirán mostrando la realidad de la parálisis económica. El PIB de China cayó por primera vez desde que se tiene un registro oficial en -6.8 por ciento.

En Estados Unidos se desplomaron las ventas al menudeo; la producción industrial y la capacidad utilizada cayeron con fuerza, y las solicitudes por seguro de desempleo alcanzaron 22 millones en el mes.

La semana pasada, el registro de solicitudes de seguro de desempleo aumentó en otros 4.2 millones y ya totaliza más de 26. La estimación de una tasa de desempleo superior a 10% es prácticamente un hecho.

Mientras tanto, los índices de percepción de gerentes de compra, PMI, que publica la agencia Markit para Europa, fueron desastrosos: los índices del sector de servicios se contrajeron a 15.9 en Alemania y a 10.4 en Francia, muy lejos de la referencia de 50 que divide tradicionalmente el estatus de expansión del de contracción. Para toda la zona europea el resultado fue de 13.5.

La recesión marcha con fuerza en todos lados y lo que se sigue publicando en las noticias son mayores planes de apoyo, como en Estados Unidos (se añadió un nuevo programa por 484 millones la semana pasada); o los fracasos con relación a la aprobación de otros como sucedió en Europa el viernes. No hay señales de una recuperación por ningún lado. La realidad es que la situación de la economía y los mercados continúa a merced del desarrollo de la pandemia y de lo que los gobiernos puedan hacer.

A pesar de que la cifra de contagios y muertes derivadas del Covid-19 sigue escalando y se acerca a 2.9 millones de contagios y casi 200,000 fallecimientos, persisten números que muestran una desaceleración en el ritmo de crecimiento lo que mantiene muy viva la discusión sobre una posible reapertura de la economía.

Sin embargo, la discusión es altamente especulativa, la clase política en Estados Unidos utiliza el encierro como arma de disputas entre partidos y la comunidad científica muestra escepticismo. Permanece la incertidumbre.

Si los inversionistas no logran formarse una idea de cómo puede ser el futuro, así como de qué manera se restablecerá valor en muchos sectores y activos, añádale a ello el episodio de la baja del precio del petróleo, producto de una distorsión, pero preocupante por la percepción que provoca preocupación.

La preocupación no es el hecho de la baja extraordinaria en el futuro de mayo, o el de junio en el WTI. Lo preocupante es la estimación de una demanda por petróleo en los meses clave de la parálisis —abril, mayo y junio—, que puede haber disminuido en 30% y que el acuerdo de recortes de hace unas semanas no logró hacer ni sombra, lo que garantiza a menos que haya un esfuerzo mayor de los productores, un precio muy bajo para el insumo.

No hay entonces un camino abierto para retornos positivos. Lo que vamos a ver en mayo y junio seguramente será la permanencia de las tasas de interés sumamente bajas en prácticamente todo el mundo y unas bolsas que navegarán entre noticias de mucha presión en un buen número de negocios.

En estas circunstancias, aferrarse a permanecer invertido puede no ser aceptable y el mantenimiento de efectivo puede ser aun una alternativa apreciable.

En el mismo lapso habrá mucha presión en los segmentos de alto riesgo. En especial, continuarán las noticias desfavorables en muchos mercados emergentes (la crisis política de Brasil de hace dos semanas es un buen ejemplo).

En ese contexto, México atraviesa el ojo del huracán en cuanto al tema de la pandemia y no tiene una historia positiva que venderles a los inversionistas a nivel global. Francamente, veo difícil que cambie la óptica con relación a los activos mexicanos.

Veremos un tipo de cambio alto, así como un premio por riesgo muy grande en nuestras tasas con respecto a las del exterior, a pesar de la baja que seguirá realizando el Banco de México a la tasa de referencia. La noticia más mala es que apenas llevamos un mes en el ajuste severo, faltan por verse datos y noticias mas dramáticas.

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Esta columna se publica semanalmente en el periódico El Economista, en versión impresa y online.

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Rodolfo Campuzano
Director General de INVEX Operadora | INVEX Banco